26/07/2026 - Edición Nº1265

Política

Perfil político

Javier Lanari, el periodista que pasó de la TV al círculo de confianza del Gobierno

26/07/2026 | Cercano al cuestionado Manuel Adorni, su recorrido combina periodismo, comunicación política y militancia dentro del oficialismo.



Javier Lanari es uno de esos funcionarios que construyeron poder desde un lugar alejado de los grandes focos. Sin pertenecer al núcleo histórico de La Libertad Avanza, logró convertirse en una pieza importante del esquema comunicacional del gobierno de Javier Milei. Desde allí fue promovido al Banco Nación, donde tendrá una silla en el Directorio, con un sueldo de más de $ 6 millones.

Periodista de profesión y licenciado en Comunicación por la Universidad del Salvador, su trayectoria estuvo vinculada durante años a los medios, especialmente al análisis político y la comunicación. Antes de llegar al Estado, desarrolló una carrera detrás del micrófono y las cámaras, un recorrido que luego sería clave para ocupar un lugar estratégico dentro del Gobierno.

Su desembarco en la administración libertaria ocurrió desde el comienzo de la gestión. Primero como subsecretario de Prensa y luego como secretario de Comunicación y Prensa, desde donde acompañó a Manuel Adorni durante su etapa como vocero presidencial.

Confianza con Adorni y perfil bajo

El vínculo con Adorni fue uno de los factores centrales de su crecimiento dentro del oficialismo. Ambos se conocieron años antes, cuando compartieron espacios televisivos, y con el tiempo construyeron una relación profesional y personal. Durante los primeros meses de la gestión Milei, Lanari se convirtió en uno de los encargados de ordenar la comunicación oficial, una tarea especialmente sensible para un gobierno que hizo de la batalla cultural y el manejo del discurso público una de sus principales herramientas políticas.

Desde ese lugar acompañó la estrategia de defensa del programa económico, la comunicación de las medidas del Ejecutivo y la relación con los medios. A diferencia de otros dirigentes libertarios con fuerte exposición pública, Lanari mantuvo un estilo más reservado. Su influencia estuvo vinculada al armado interno, la coordinación del mensaje oficial y la cercanía con funcionarios de primera línea.

Su paso por la Secretaría de Comunicación también estuvo atravesado por controversias, entre ellas la decisión de restringir espacios de trabajo para periodistas en Casa Rosada, luego de una denuncia de Casa Militar por un supuesto caso de espionaje ilegal.