Boca Juniors atraviesa una semana clave después de la sorpresiva y contundente derrota por 3-0 ante Deportivo Riestra en el debut del Torneo Clausura 2026, disputado en el estadio Guillermo Laza.
El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena tendrá que reponerse rápido porque la agenda inmediata no da respiro: hay revancha por Copa Sudamericana en Chile, un cruce por Copa Argentina y la necesidad de sumar de a tres en el certamen local para no quedar rezagado en la Zona A del Clausura desde el arranque.
El próximo compromiso oficial de Boca será el jueves 30 de julio como visitante de O'Higgins en el Estadio El Teniente de Rancagua, por la vuelta de los playoffs de la Copa Sudamericana.
El Xeneize llega con una ventaja mínima pero valiosa de 1-0 conseguida en la Bombonera gracias a un gol de Miguel Merentiel, y buscará sostener el resultado o aumentar la diferencia para asegurarse el pase a los octavos de final del certamen continental. El ganador de la serie se cruzará con Recoleta de Paraguay en la siguiente instancia.
El partido en Rancagua será un desafío particular para el Vasco Arruabarrena, que deberá manejar el desgaste físico del plantel tras la derrota en la primera fecha del Clausura y decidir a qué jugadores mover en la formación titular.
Leandro Paredes, que fue descansado en el partido con Riestra, es una carta importante para volver al once inicial en un partido que exige jerarquía.

Otro frente importante para el Xeneize es la Copa Argentina, donde tras haber vencido 2-0 a Sarmiento de Junín en la instancia previa se enfrentará a Vélez Sarsfield en los octavos de final.
La fecha exacta del encuentro aún no está confirmada por la AFA, pero se estima que se disputará en la segunda quincena de agosto en cancha neutral.
El cruce con el Fortín tiene un condimento especial porque son los dos únicos clubes argentinos que se coronaron campeones intercontinentales en la vieja Copa del Mundo de Clubes.