La investigación por la muerte de Isabella, la niña de dos años que falleció el pasado 21 de julio en Villa Gesell, ingresará esta semana en una nueva etapa con la incorporación de un testimonio que los investigadores consideran de especial relevancia. Es que el fiscal Juan Pablo Calderón prevé tomar declaración a Lucas Ruiz, uno de los hijos biológicos de Lucía Sosa, la mujer que vuelve a estar bajo la lupa de la Justicia por el fallecimiento de una de sus hijas.
El joven, que fue separado de su madre durante la infancia y posteriormente dado en adopción, manifestó públicamente que pretende aportar su experiencia personal para colaborar con la investigación. Su declaración podría resultar determinante para reconstruir el contexto familiar en el que crecieron los hijos de Sosa y evaluar si existieron antecedentes que ayuden a explicar lo ocurrido con Isabella.
La causa se inició luego de que la niña ingresara sin vida al Hospital Municipal de Villa Gesell. De acuerdo con el informe preliminar de la autopsia, la muerte fue consecuencia de una asfixia por obstrucción mientras tomaba una mamadera. Sin embargo, el Ministerio Público mantiene abiertas distintas líneas investigativas para determinar si existió algún tipo de responsabilidad penal.

Por el momento, tanto Lucía Sosa como su actual pareja, Héctor Aguirre, permanecen imputados en una causa caratulada como averiguación de causales de muerte y continúan el proceso en libertad.
Además del testimonio de Lucas, la fiscalía aguarda una serie de estudios periciales que podrían aportar nuevos elementos sobre las circunstancias del fallecimiento.
Entre ellos figuran análisis histopatológicos y estudios toxicológicos destinados a establecer si la menor presentaba alguna sustancia en su organismo que resulte de interés para la causa. Mientras tanto, el fiscal dispuso conservar el cuerpo de la niña ante la posibilidad de que sean necesarias nuevas pericias forenses.
En paralelo, también serán convocados médicos del Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil de Mar del Plata, donde distintos hijos de Sosa fueron atendidos en años anteriores. El objetivo es reconstruir el historial médico de la familia y conocer las condiciones en las que los menores llegaban a los centros de salud.

Otra de las medidas ya adoptadas por la Justicia fue la separación preventiva del hermano de Isabella, de cuatro años, quien quedó bajo resguardo de un hogar de abrigo. Los investigadores no descartan que el niño sea entrevistado mediante Cámara Gesell, ya que habría estado presente cuando su hermana sufrió el episodio que terminó con su muerte.
La muerte de Isabella reactivó el análisis de los antecedentes judiciales de Lucía Sosa. Entre 2016 y 2018 permaneció detenida, junto con su entonces pareja Germán Picard, acusada por la muerte de otra de sus hijas, Yazmín, de 11 meses, y por presuntos abusos. Ambos fueron finalmente absueltos por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 y el fallo quedó firme.
A ese episodio se suma el fallecimiento de otra hija de seis meses ocurrido en 2013, un caso que en su momento fue atribuido a una complicación respiratoria.
Durante aquella investigación también se realizaron pericias psicológicas sobre Sosa. Uno de los informes incorporados al expediente describió indicadores compatibles con un síndrome facticio, conocido como síndrome de Munchausen, una evaluación que ahora vuelve a formar parte del análisis de los investigadores junto con el resto de los antecedentes de la causa.