La crisis diplomática entre Argentina y Brasil sumó un nuevo capítulo este lunes. El canciller brasileño, Mauro Vieira, recibió al embajador argentino, Daniel Raimondi, y le transmitió el "repudio" de su gobierno por los insultos de Javier Milei a Lula da Silva.
El conflicto se agravó además con las palabras del ministro de Hacienda brasileño, Dario Durigan, quien calificó a Milei de "payaso". Todo comenzó el sábado, cuando el presidente argentino llamó "ladrón" y "presidiario" a Lula durante un acto en San Pablo.
En medio de esta tensión, el expresidente Alberto Fernández volvió a cruzar a Milei. En una entrevista con el diario uruguayo El País, lo llamó "imbécil" y aseguró que "tiene un problema psiquiátrico". También lo comparó con su propia gestión frente a Brasil, aunque no mencionó un episodio que él mismo protagonizó años atrás.
Durante 25 minutos de discurso en la convención del Partido Liberal, Milei llamó a Lula "zurdo", "ladrón" y "presidiario". También acusó al juez Alexandre de Moraes de "basura calva" por impedirle visitar a Jair Bolsonaro.
Ladrón. Presidiario. Basura calva.
— Julia Strada (@Juli_Strada) July 26, 2026
Así se refirió hoy Milei a Lula Da Silva, presidente de la Republica Federativa de Brasil.
Que nos da vergüenza tener un presidente así, ya lo sabemos. Y nos cansamos de denunciarlo y, lo más importante, de votarle en contra sus leyes… pic.twitter.com/7YA3HIqfwK
Brasil respondió con el llamado a consultas de su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, la medida diplomática más dura contra la Argentina en las últimas décadas.
Fernández aprovechó la crisis para marcar diferencias con Milei. "Fue a Brasil a gritar como un energúmeno reclamando ver a un golpista preso. Yo fui a Curitiba reclamando la libertad de un inocente", escribió en referencia a su visita a Lula cuando este estaba preso, en 2019.
"ES UN POBRE IMBÉCIL": ALBERTO FERNÁNDEZ APUNTÓ CONTRA MILEI
— Clarín (@clarincom) July 26, 2026
El expresidente acusó al jefe de Estado de "plagiar" a intelectuales y realizar "artículos con inteligencia artificial". Durante una entrevista para El País, lo tildó de "psiquiátrico".
Testimonio de Alberto Fernández… pic.twitter.com/LKgQCEZ3sk
El expresidente sostuvo que "insultar al presidente de un país hermano y principal socio comercial no tiene perdón". Pero Fernández también tiene su propio antecedente incómodo con Brasil, ocurrido durante su gobierno.
En junio de 2021, Alberto Fernández generó una crisis diplomática con Brasil por sus propias palabras. Durante un acto con el entonces presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, dijo: "Los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos".
El INADI dictaminó que Alberto Fernández no discriminó cuando dijo “los mexicanos salieron de los indios; los brasileños de la selva” https://t.co/PcCaaUZzMm pic.twitter.com/cUUjSMMbmn
— infobae (@infobae) July 7, 2021
La frase se viralizó de inmediato. En Brasil y en México la tomaron como un comentario racista.
Fernández le adjudicó la frase al escritor mexicano Octavio Paz, ganador del Premio Nobel de Literatura. Pero esa cita nunca existió con esas palabras.
La versión real, más difundida, dice: "Los mexicanos descienden de los aztecas; los peruanos, de los incas, y los argentinos, de los barcos". No menciona a los brasileños ni a la selva.
Lo que Fernández citó, casi textual, fue una estrofa de la canción "Llegamos de los barcos", del músico argentino Litto Nebbia, de quien el expresidente se declaraba fanático. La letra dice: "Los brasileros salen de la selva, los mexicanos vienen de los indios, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos".
La respuesta fue inmediata y dura. El diario Folha de S. Paulo calificó la frase de "racista" y sostuvo que revelaba "un rasgo cultural profundo que minimiza o incluso niega las raíces mestizas de la población argentina".
El entonces presidente brasileño, Jair Bolsonaro, respondió con ironía en redes sociales. Publicó una foto suya con un grupo de indígenas y escribió una sola palabra: "¡SELVA!".
- SELVA! 🇧🇷 pic.twitter.com/cT9AGjdj5K
— Jair M. Bolsonaro (@jairbolsonaro) June 10, 2021
Su hijo, el diputado Eduardo Bolsonaro, fue más filoso: "El barco que se está hundiendo es el de la Argentina".
La modelo brasileña Anamá Ferreira, radicada en la Argentina desde 1976, también repudió la frase: "No somos monos. Somos una nación maravillosa (...) Decir que el pueblo brasilero vino de la selva es decir que son macacos".
Horas después, Fernández escribió en Twitter: "A nadie quise ofender, de todas formas, quien se haya sentido ofendido o invisibilizado, desde ya mis disculpas".
A nadie quise ofender, de todas formas, quien se haya sentido ofendido o invisibilizado, desde ya mis disculpas.
— Alberto Fernández (@alferdez) June 9, 2021
Y agregó: "En la primera mitad del siglo XX recibimos a más de 5 millones de inmigrantes que convivieron con nuestros pueblos originarios. Es un orgullo nuestra diversidad".
Según un estudio del antropólogo Sergio Avena, el 65% de la población argentina tiene ascendencia europea. Pero el 31% desciende de pueblos indígenas americanos y el 4% tiene ascendencia africana.
Es decir, más de un tercio de los argentinos no llegó "de los barcos", según ese análisis genético.
Casi un mes más tarde, el 7 de julio de 2021, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), que en ese momento conducía Victoria Donda, resolvió que Fernández no había discriminado a nadie con sus dichos.
El organismo sostuvo que la conducta del expresidente "no encuadra" en la ley contra la discriminación y que sus políticas de gobierno, en los hechos, "promovieron intensamente la igualdad de los grupos históricamente vulnerabilizados".
La comparación entre ambos episodios muestra una diferencia central. La frase de Fernández fue un exabrupto improvisado, sin intención de ofender a Lula ni al gobierno brasileño de entonces.

Los insultos de Milei, en cambio, apuntaron directamente contra Lula y las instituciones de Brasil, en medio de una campaña electoral. Por eso la respuesta de Brasil fue mucho más dura esta vez: el llamado a consultas de su embajador, algo que no ocurrió en 2021.