Rosario Central le envió este lunes una carta documento al canciller Pablo Quirno y le dio 48 horas para que se retracte en la red social X de los mensajes que publicó el 19 de julio contra el club. Si no lo hace, la institución anunció que lo va a demandar por daños y perjuicios. El plazo vence el miércoles.
El texto lo firmó el presidente del club, Gonzalo Belloso. Ahí califica los dichos del canciller como "falsas, maliciosas, malintencionadas y ofensivas" y le reclama que aclare y rectifique "por la misma vía por la que realizó las publicaciones".
El club también anticipó qué hará con la plata si gana el juicio: donarla "a las divisiones inferiores de los clubes de Rosario a través de la Asociación Rosarina de Fútbol". Hasta el cierre de esta nota, Quirno no había respondido.
Todo empezó con una foto. El día de la final del Mundial 2026, que Argentina perdió 1 a 0 con España, Rosario Central publicó un saludo a la Selección con una imagen de la formación titular ante Jordania. En esa foto está Giovani Lo Celso, formado en las inferiores del club, y no están Lionel Messi ni Lionel Scaloni, los dos identificados con Newell's.
Quirno reaccionó en X: "Siempre se puede ser más odioso… sacar a Messi y Scaloni de esta foto por ser de Newell's es otra desgracia institucional que se agrega a haber aceptado ese trofeo infame". El "trofeo" es el título de Campeón de Liga 2025 que la Liga Profesional le reconoció a Central en noviembre pasado por terminar primero en la Tabla Anual.
Siempre se puede ser más odioso…sacar a Messi y Scaloni de esta foto por ser de Newell’s es otra desgracia institucional que se agrega a haber aceptado ese trofeo infame. https://t.co/K5a8bsKint
— Pablo Quirno (@pabloquirno) July 20, 2026
Cuando un usuario le explicó que la imagen era la del partido contra Jordania —el único del torneo en que Lo Celso fue titular—, el canciller redobló: "No, la foto hace referencia a la Selección por lo sucedido hoy y no por Lo Celso vs Jordania. Si hubieran querido homenajear a Lo Celso lo hubieran hecho en el partido que jugó. Inexcusable".
La respuesta del club es aritmética: "De la foto no se 'sacó' a nadie: cualquiera puede contar que en la foto hay once jugadores. Dado que frecuentemente Ud. ha realizado publicaciones sobre fútbol, no ignora que esa es la cantidad de jugadores titulares en cualquier partido. En otras palabras, mintió a sabiendas y con mala intención".
Acá conviene despejar una confusión frecuente. Insultar públicamente a alguien fue durante décadas un delito en la Argentina: calumnias e injurias.
Comunicado
— Rosario Central (@RosarioCentral) July 27, 2026
El Club Atlético Rosario Central informa que ha remitido una carta documento al Canciller de la República Argentina, Pablo Quirno, en virtud de las publicaciones realizadas por el funcionario en sus redes sociales, referidas a nuestra institución.
📝… pic.twitter.com/Xi6b7OhVc1
Ya no funciona así. En 2008 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado argentino en el caso del periodista Eduardo Kimel y le ordenó cambiar esa ley. El Congreso lo hizo en 2009 con la Ley 26.551, que dejó dos candados:
Un tuit sobre la Selección Argentina pasa las dos pruebas. El camino penal está cerrado.
La carta se apoya en el artículo 14 de la Convención Americana de Derechos Humanos, que da derecho a responder cuando alguien difunde información inexacta o agraviante en su contra.
La Corte Suprema lo reconoció como aplicable en 1992, en el fallo "Ekmekdjian c/ Sofovich". Pero puso condiciones que hoy juegan en contra del club:
Un club usándolo contra la cuenta personal de un ministro no tiene antecedente claro en la Justicia argentina.
Queda la demanda civil. Y ahí aparece el obstáculo más duro.
El 22 de marzo de 1990, en "Kasdorf S.A. c/ Provincia de Jujuy", la Corte Suprema estableció que una persona jurídica no cobra daño moral, porque el daño moral es dolor y las instituciones no sienten. Sí puede reclamar si el ataque a su buen nombre le pegó en el bolsillo: sponsors que se fueron, socios que se dieron de baja, contratos caídos.
Traducido: Central no va a cobrar por sentirse ofendido. Va a tener que llevar números a un juzgado y demostrar que dos tuits le costaron plata.
Acá está la paradoja. La carta insiste en que Quirno habló como canciller: "Ud. no es un ciudadano común. Su palabra causa un efecto y una difusión que no la tiene el hombre corriente".

Ese argumento tiene un costo. Si se sostiene que el ministro actuó en ejercicio de sus funciones, entra a jugar la Ley 26.944 de Responsabilidad del Estado, cuyo artículo 9 vuelve responsables a los funcionarios por los daños que causen actuando con culpa o dolo, y le da al Estado tres años para reclamarle después al funcionario lo que haya pagado.
La donación a las inferiores de los clubes de Rosario podría salir, en primera instancia, de fondos públicos.

Tres escenarios:
Ninguna de las tres depende de un tribunal esta semana. Un juicio civil por daños en la Argentina no se resuelve en meses.
TM