El Gobierno nacional se prepara para una nueva batalla legislativa con la expectativa de conseguir la media sanción de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, uno de los proyectos más emblemáticos del plan de reformas impulsado por el presidente Javier Milei.
La iniciativa volverá al recinto del Senado el próximo 6 de agosto, luego de cuatro intentos fallidos por falta de consensos. Sin embargo, pese a las negociaciones de los últimos días, en el propio oficialismo reconocen que los votos todavía no están garantizados.
El proyecto, elaborado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, busca fortalecer las garantías sobre la propiedad privada e incluye un capítulo que generó una fuerte controversia: la modificación de la Ley de Tierras, que regula la compra de campos por parte de extranjeros.

Aunque la conducción parlamentaria de La Libertad Avanza logró acercar posiciones con bloques aliados, un conflicto político inesperado podría alterar nuevamente el resultado de la votación.
El principal foco de discusión continúa siendo la reforma de la Ley de Tierras Rurales, vigente desde 2011.
La propuesta original de Federico Sturzenegger pretendía eliminar prácticamente todos los límites para la adquisición de tierras por parte de inversores extranjeros, con excepciones vinculadas a zonas fronterizas o a compras realizadas por Estados.
Sin embargo, durante las negociaciones encabezadas por la presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, el texto sufrió modificaciones para acercar posiciones con el PRO, la UCR y fuerzas provinciales.
El nuevo dictamen mantiene la posibilidad de flexibilizar las restricciones, pero incorpora un punto clave: serán las legislaturas provinciales las que tendrán la potestad de establecer los límites para la venta de tierras en cada distrito.
Desde el oficialismo aseguran que los cambios son "mínimos" y no alteran el espíritu de la iniciativa, aunque reconocen que no todos los sectores del Gobierno quedaron conformes con la redacción final.
Cuando parecía que el oficialismo tenía encaminadas las negociaciones, surgió un nuevo obstáculo que podría resultar determinante.
La creciente tensión política entre el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, y el líder del oficialismo provincial, Carlos Rovira, abrió un escenario de incertidumbre respecto del voto de los senadores misioneros.

Hasta hace pocos días, en La Libertad Avanza daban prácticamente por descontado el respaldo de los legisladores Sonia Rojas Decut y Carlos Arce.
Sin embargo, la ruptura política entre Passalacqua y Rovira, motivada por diferencias en torno a la estrategia electoral y al vínculo con el Gobierno nacional, modificó completamente el escenario.
Según trascendió desde la provincia, Passalacqua habría pedido a los dirigentes que le responden que rechacen el proyecto para marcar distancia tanto de Rovira como de la administración de Javier Milei.
En paralelo, distintas versiones indican que Carlos Arce podría alinearse con Rovira, mientras que Sonia Rojas Decut se inclinaría por votar en contra de la iniciativa, lo que incluso podría derivar en una fractura del bloque misionero en la Cámara alta.
Desde el entorno de Patricia Bullrich destacan que el nuevo dictamen fue consensuado con los bloques dialoguistas y consideran que representa la única alternativa con posibilidades reales de avanzar en el Senado.

Además, el Gobierno espera recuperar dos votos aliados que estuvieron ausentes durante la última sesión: la senadora del PRO, Andrea Cristina, y el correntino Carlos Espínola.
No obstante, quienes trabajan en la búsqueda de apoyos admiten que el panorama continúa siendo ajustado.
"Estamos trabajando con los senadores para tener los votos", reconocieron fuentes parlamentarias vinculadas al oficialismo.
La sesión del próximo 6 de agosto será mucho más que un nuevo intento por aprobar la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Para el Gobierno de Javier Milei, el resultado representará una señal política sobre su capacidad para construir mayorías en el Congreso en una etapa decisiva de su gestión.
Mientras Patricia Bullrich y Federico Sturzenegger intentan cerrar filas detrás del proyecto, la incertidumbre persiste y la disputa interna en Misiones amenaza con convertirse en el factor que incline la balanza.
Con negociaciones abiertas hasta último momento y un escenario parlamentario extremadamente ajustado, el oficialismo afronta una nueva prueba de fuego para avanzar con una de las reformas más ambiciosas de su agenda legislativa.
ND