28/07/2026 - Edición Nº1267

Policiales

Un pedido a la Corte Suprema

"Hay jueces que cuidan su silla": Fabián Améndola y el caso del expolicía condenado a perpetua

28/07/2026 | El abogado penalista calificó el expediente como "un caso paradigmático de error judicial" y cuestionó que la condena a perpetua se haya apoyado en una pericia de parte.



La causa que mantiene al expolicía bonaerense José Antonio Cácere condenado a prisión perpetua por la muerte de un detenido volvió a quedar en el centro de la escena mientras la Corte Suprema de Justicia de la Nación analiza el último recurso presentado por su defensa. Convencido de que se trata de "un caso paradigmático de error judicial", el abogado Fabián Améndola, integrante del estudio de Fernando Burlando, cuestionó la condena, apuntó contra la valoración de la prueba realizada por los tribunales y aseguró que el expediente merece una revisión integral.

En El Living de NewsDigitales, el penalista reconstruyó los hechos ocurridos en 2011 y explicó por qué sostiene que ni la prueba médica ni la prueba testimonial acreditan que Ariel Canisso haya sido víctima de una golpiza durante su detención.

"El caso de José Antonio Cácere es realmente paradigmático para mostrar lo que es un error judicial", afirmó Améndola al comenzar un repaso por un expediente que ya lleva casi quince años de trámite y que, según sostuvo, terminó con dos policías condenados pese a que nunca se pudo demostrar que hubieran provocado la muerte del detenido.

La reconstrucción que hace la defensa

Según explicó el abogado, todo comenzó tras el robo de una moto en Berisso. Durante la persecución policial, el autor del hecho abandonó el rodado e ingresó a una vivienda. Los efectivos entraron al domicilio en persecución y, además del sospechoso del robo, identificaron a Ariel Canisso, quien registraba un pedido de captura pendiente de un juzgado de ejecución.

Ambos fueron trasladados a la Comisaría Tercera de Berisso. El menor involucrado en el robo fue entregado posteriormente a su madre por disposición judicial, mientras que Canisso permaneció detenido hasta resolver su situación procesal.

Améndola destacó que, antes de ser alojado en otra dependencia -porque la seccional donde se encontraba no tenía calabozos habilitados-, Canisso fue examinado por el Cuerpo Médico, donde "se constató que no tenía lesiones clínicamente evidenciables". También recordó que durante el procedimiento se le tomaron fotografías que, según la defensa, muestran que no presentaba signos de violencia.

"No tenía ningún tipo de lesión. Ninguna. Está la fotografía y está el examen médico", sostuvo. Horas más tarde, Canisso murió mientras permanecía alojado en un calabozo de la Comisaría Cuarta de Berisso.

La autopsia y la pericia que cambió el rumbo del caso

Para Améndola, uno de los puntos centrales del expediente está en la diferencia entre la autopsia oficial y una pericia de parte que fue incorporada posteriormente.

Recordó que los médicos de la Asesoría Pericial concluyeron que la muerte respondió a causas naturales vinculadas a un problema cardíaco y descartaron lesiones traumáticas compatibles con una agresión. "Dos médicos de la Asesoría Pericial determinaron que murió por causas naturales", remarcó.

Ariel Canisso, esposado poco después de haber sido detenido. En la imagen no se aprecian golpes ni heridas. 

Sin embargo, la investigación cambió cuando la querella presentó el informe de un perito que, a partir del análisis de fotografías de la autopsia, sostuvo que existía una lesión interna compatible con un golpe.

Durante el juicio oral, los médicos que practicaron la autopsia declararon que esa supuesta lesión correspondía, en realidad, a una fractura del hueso hioides producida durante las maniobras propias de la autopsia y no como consecuencia de una agresión.

"El tribunal terminó creyéndole más a un médico que analizó fotografías que a los médicos que hicieron la autopsia", cuestionó el abogado.

Según explicó, la condena terminó construyéndose sobre esa hipótesis y sobre dos testimonios que la defensa considera inconsistentes.

Uno de ellos correspondía al menor detenido junto a Canisso y el otro al hermano de la víctima. Para Améndola, ambos relatos estaban plagados de contradicciones con el resto de la prueba incorporada al expediente.

José Cácere, el expolicía condenado a perpetua permanece detenido en la Unidad 9 de la ciudad de La Plata. 

Incluso recordó que el Tribunal de Casación dejó sin efecto parte de esos testimonios por considerarlos incompatibles con otros elementos objetivos de la investigación.

"Nunca hubo una golpiza"

Otro de los aspectos que destacó el defensor fue la cantidad de personas que tuvieron contacto con Canisso durante las horas previas a su fallecimiento.

Recordó que el detenido pasó por la Comisaría Tercera, fue examinado por el Cuerpo Médico, trasladado a otra dependencia policial, recibió la visita de su hermano y compartió varias horas con otro detenido, quien luego declaró como testigo.

"El compañero de celda dijo que estuvieron toda la tarde conversando, que nunca manifestó dolores ni dijo haber sido golpeado", explicó.

Para el abogado, sostener que existió una golpiza implica aceptar que todos los policías de ambas dependencias, el personal médico y los demás testigos participaron de un supuesto encubrimiento, una hipótesis que calificó como "totalmente inverosímil".

La expectativa en la Corte

Más allá del caso puntual, Améndola formuló una dura crítica al funcionamiento del sistema judicial y aseguró que existen expedientes en los que el temor a las repercusiones públicas termina condicionando las decisiones.

"Hay jueces que no hacen justicia, cuidan su silla", afirmó. Y profundizó: "La manera de cuidar su silla es no enfrentarse con determinados sectores o agrupaciones, aun cuando eso implique condenar a una persona inocente".

El abogado sostuvo que esa lógica terminó afectando el expediente de Cácere y expresó su expectativa de que el máximo tribunal analice en profundidad el recurso extraordinario presentado por la defensa.

"Ojalá alguien lea la causa", señaló. "Muchas veces las instancias extraordinarias se resuelven con decisiones de apenas unas líneas. Nosotros esperamos que la Corte estudie toda la prueba porque estamos convencidos de que esta condena debe ser revisada".

Mientras aguarda esa resolución, José Cácere continúa detenido en la Unidad Penitenciaria Nº 9 de La Plata. Según relató Améndola, además de la condena penal fue exonerado de la Policía Bonaerense y vio cómo, durante estos años, su vida familiar cambió por completo. "Estamos hablando de una persona que perdió su carrera, su libertad y gran parte de la crianza de sus hijos. Por eso creemos que este caso merece ser revisado con la seriedad que corresponde cuando está en juego una condena a prisión perpetua", concluyó.