Keiko Fujimori asume este martes 28 de julio la Presidencia de Perú para el período 2026-2031. La sesión solemne del Congreso fue convocada para las 11:30 y el programa oficial fijó la juramentación para las 12:15, seguida por la imposición de la banda y el primer mensaje ante las dos cámaras. La dirigente se convierte en la primera mujer elegida por voto popular para conducir el país y completa una trayectoria marcada por tres derrotas presidenciales previas. La jornada abre un ciclo institucional inédito y devuelve al fujimorismo al Poder Ejecutivo después de casi tres décadas.
El mandato surge de una de las elecciones más ajustadas de la historia peruana reciente. El resultado definitivo otorgó 9.223.396 votos válidos a Fujimori, equivalentes al 50,135%, frente a 9.173.755 y 49,865% para Roberto Sánchez. La diferencia fue de 49.641 sufragios una vez resueltas las actas observadas y las impugnaciones presentadas durante el cierre del proceso. La victoria quedó jurídicamente consolidada con la proclamación y la entrega de credenciales. El desafío político consiste ahora en transformar una ventaja mínima en capacidad de gobierno, acuerdos legislativos y confianza pública.
La investidura combina las ceremonias de Fiestas Patrias con la puesta en marcha del nuevo Ejecutivo. La agenda comenzó con la misa y el Te Deum en la Catedral de Lima, continuó con actividades diplomáticas en Torre Tagle y avanzó hacia el Palacio Legislativo. Después del juramento presidencial y del mensaje a la nación, la mandataria tiene previsto recibir a las delegaciones extranjeras y encabezar durante la tarde la juramentación de su gabinete. El protocolo enlaza continuidad republicana, reconocimiento internacional y comienzo operativo del gobierno en una misma jornada.
La nueva presidenta recibe un sistema político debilitado por años de enfrentamientos entre Ejecutivo y Congreso. La sucesión de crisis presidenciales convirtió la estabilidad en una demanda transversal, junto con la seguridad, el empleo y la recuperación de la autoridad estatal. El hito de género amplía la representación en la cima del Estado, pero su alcance dependerá de la capacidad de producir resultados verificables y mantener canales institucionales con la oposición. La banda presidencial reconoce una victoria histórica; la continuidad del quinquenio será la prueba decisiva.
🇵🇪🚨 LA PRESIDENTA ELECTA KEIKO FUJIMORI ENVIÓ UN MENSAJE A MILEI Y A LOS PRESIDENTES EN LA ASUNCIÓN EN PERÚ
— Agarra la Pala (@agarra_pala) July 28, 2026
"EMPEZAREMOS A ESCRIBIR NUESTRO FUTURO" @JMilei pic.twitter.com/iX2JSqZrmP
La primera tarea será ampliar una legitimidad electoral construida sobre una sociedad dividida casi por mitades. Fuerza Popular cuenta con presencia relevante en el Congreso, aunque no dispone por sí sola de los votos necesarios para aprobar toda la agenda. La conducción presidencial deberá combinar prioridades claras con negociación parlamentaria, sin confundir diálogo con inmovilidad ni firmeza con concentración de poder. Seguridad, inversión y respeto institucional deberán avanzar juntos para que el resultado electoral se convierta en gobernabilidad.

La asunción transforma desde hoy las promesas de campaña en obligaciones concretas. Quienes respaldaron a Fujimori esperan control del crimen, empleo y reglas previsibles para la inversión; quienes votaron por Sánchez exigirán pluralidad, fiscalización y respeto por las garantías democráticas. El margen estrecho puede incentivar una administración más disciplinada si el gobierno fija objetivos medibles y evita una lógica permanente de confrontación. La oportunidad central es cerrar el ciclo de presidencias frágiles y demostrar que autoridad, negociación y estabilidad pueden convivir durante cinco años.
