Con João Havelange en la presidencia de la FIFA, el fútbol enterró para siempre su pasado de deporte amateur de caballeros y se transformó en una verdadera industria.
El brasileño diseñó derechos exclusivos y a medida para Adidas, Coca Cola y Televisa, que se quedó con la transmisión del Mundial de México 1970, el primero en ser transmitido a color para todo el mundo.
Si Havelange puso a la FIFA a facturar por primera vez, Infantino convirtió al fútbol en una verdadera industria global.
Ahora, parece ir un paso más allá. Está dispuesto a vender una parte del principal producto de la industria deportiva: la Copa Mundial de Fútbol. Para eso, se crearía FIFA Forward Enterprise (FFE).
Sería una empresa privada con mayoría accionaria de la entidad con sede en Suiza y abierta a la participación de inversores privados en hasta un 20%. Ese porcentaje ya tendría dueño y sería para una empresa ligada al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Gianni Infantino se alzó con la conducción del organismo tras el FIFA-Gate, que llevó a la cárcel solamente a dirigentes latinoamericanos y borró de escena a Joseph Blatter y Michel Platini en una misma jugada.
Ese movimiento le allanó el camino a Infantino, que llegó a la presidencia de la FIFA desde la Secretaría General de la entidad europea, sin haber sido presidente ni dirigente de ningún club.
En ese cargo conoció los resortes institucionales y construyó poder en base a su habilidad para las internas palaciegas, sus contactos en Suiza y su acertada visión hacia donde iba el fútbol.

En los últimos años desarrolló una agenda de soft power que le permitió ratificar el Mundial de Qatar 2022, contener a los actores del fútbol de Medio Oriente y sobre todo contar con el apoyo de Estados Unidos. Un hábil jugador de movimientos rápidos por todos los sectores del campo de la geopolítica.
La Conmebol, alineada al suizo, llevó la Copa América al norte en 2024, un año después debutó el nuevo Mundial de Clubes y recientemente el Mundial 2026.
Desde la UEFA no son pocos los que señalan que Infantino empezó como el representante del fútbol ante Estados Unidos y se convirtió en el representante norteamericano ante la FIFA.
El Mundial fue un adelanto de la nueva iniciativa. Fue un evento verdaderamente norteamericano: precios dinámicos de entradas, reventa oficial, cooling break como en la NBA y francotiradores apostados en los estadios. La eliminación de la tarjeta roja a Folarin Balogun fue la frutilla del postre.
La nueva empresa FIFA Forward Enterprise (FFE), concentraría no sólo los derechos comerciales de la Copa Mundial de Fútbol (transmisiones, entradas, sponsors, etc), sino que también tendría a su cargo la gestión de la competencia.
La máxima entidad del fútbol explicó que está asesorada por el JPMorgan y busca reunir de acá a fin de año hasta 4.200 millones de dólares a través de una selección de inversores a largo plazo. El valor de la nueva entidad comercial podría rondar los 20.000 millones de dólares.
En palabras de Marcelo Gantman, periodista especializado en innovación deportiva y datos de Big Data Sports, la FIFA "no vende el Mundial, sino lo que el Mundial produce: lo cual es casi lo mismo".
En la práctica formaliza lo que puede verse desde adentro en cada Copa Mundial de Fútbol: un entramado de voluntarios ad honorem, empresas y profesionales subcontratados que trabajan en áreas operativas importantes, como la de transmisiones.

Según trascendió, el inversor principal de la nueva empresa sería Thrive Eternal, una nueva estrategia de inversión que pertenece a la firma de capital de riesgo Thrive Capital.
Se trata de un grupo que gestiona un número reducido de inversiones a largo plazo en franquicias e instituciones culturales, como por ejemplo San Francisco Giants de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB).
El fondo fue creado por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner y yerno del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Además, tiene al ex-CEO de Liberty Media, Greg Maffei, que está asesorando en materia comercial a la FIFA para crear la nueva empresa.
Mientras se ultiman los detalles de la arquitectura jurídica y comercial, la UEFA se levantó en pie de guerra contra la iniciativa. Los europeos denuncian que esto implica una "transparencia cero sobre quién se beneficia financieramente" y sostienen que "ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo",
Una iniciativa de este tipo tiene que tener la aprobación de la mayoría de las 211 federaciones nacionales que integran la FIFA. Pero eso no sería un problema. Como parte de un mismo paquete, la FIFA ofrece la oportunidad a las federaciones de "acceder a hasta 20 millones de dólares en capital de pago único", una medida con la que Infantino explica que se busca la "democratización del fútbol en todo el mundo".
Esta iniciativa corona el avance definitivo de empresas de Estados Unidos sobre la industria deportiva global. A la histórica NBA, la Fórmula 1, MotoGP y equipos en el fútbol europeo, entre otras inversiones, se sumaría ahora el 20% de los derechos de la Copa Mundial de Fútbol.
En los hechos, también significa la consolidación de Gianni Infantino como el gran jefe del fútbol mundial. Aunque tiene asegurada una reelección más en el Congreso que se realizará en 2027 en Marruecos, puede ensayar otra jugada y seguir adentro de la cancha por más de 4 años.
Según The Times, el plan de la FIFA contempla crear un puesto similar al de un CEO para liderar esta nueva empresa que tendrá los derechos y operación de los mundiales. El cargo podría ser asumido, obviamente, por el propio Infantino.