La historia reciente argentina sigue generando debates, nuevas investigaciones y preguntas que permanecen abiertas medio siglo después. En una extensa entrevista en El Living de NewsDigitales, el periodista e historiador Julio Spina presentó su último libro, "Matar. La historia completa de la Triple A", una investigación centrada en el nacimiento, la estructura y el funcionamiento de la Triple A, la organización parapolicial que actuó antes del golpe militar de 1976 y cuyos crímenes, según sostiene, constituyeron el preludio del terrorismo de Estado.
Con el respaldo de expedientes judiciales, archivos periodísticos y testimonios de la época, Spina reconstruyó el entramado político que rodeó a José López Rega, el regreso de Juan Domingo Perón, el gobierno de María Estela Martínez de Perón y la escalada de violencia que atravesó al país durante los años setenta.
Lejos de presentar a la Triple A como un fenómeno aislado, Spina sostuvo que la organización fue el resultado de un proceso previo que comenzó años antes.
"La Triple A fue una banda de delincuentes contratados. Algunos provenían de la ultraderecha del peronismo, otros eran delincuentes comunes sacados de la cárcel y también hubo policías reincorporados después de haber sido expulsados por corrupción", afirmó durante la entrevista.
Según explicó, el libro nació de una pregunta central: cómo se gestó una organización que terminó asesinando a cientos de personas antes del inicio formal de la última dictadura.
"Yo viví esa época. La Triple A mató concretamente a un compañero mío cuando recién hizo su aparición pública con esa sigla", recordó.

Uno de los ejes centrales de la conversación fue el crecimiento político de José López Rega y el funcionamiento del Ministerio de Bienestar Social como base de operaciones de la organización.
Spina describió un clima de violencia cotidiana que, según relató, podía observarse incluso en las calles de Buenos Aires.
"Los que vivimos aquel momento podíamos ver las ambulancias del Ministerio de Bienestar Social tripuladas por individuos armados. Era parte del clima de época", sostuvo.
Para el historiador, el poder alcanzado por López Rega fue posible porque contó con el respaldo político del propio Perón.
"López Rega adquirió poder porque Perón lo dejó hacer", sostuvo, al tiempo que remarcó el delicado estado de salud del líder justicialista durante sus últimos meses de vida y la dependencia física que mantenía respecto de su ministro.
Tras la muerte de Perón, agregó, ese poder se amplificó durante la presidencia de Isabel Martínez.

La entrevista también repasó el regreso definitivo de Perón al país y la masacre de Ezeiza como punto de inflexión dentro del movimiento peronista.
Spina rechazó la idea de que se tratara de un enfrentamiento entre dos sectores armados.
"Ezeiza fue una masacre. Hubo 13 muertos y centenares de heridos de bala. Los que dispararon sobre la multitud portaban armas largas", afirmó.
A su entender, aquel episodio marcó el comienzo del quiebre definitivo entre Perón y Montoneros, una ruptura que terminaría consolidándose meses después en la Plaza de Mayo.

Otro de los aspectos abordados fue la dimensión internacional de la violencia política.
Spina explicó que, según su investigación, los vínculos entre López Rega y sectores ligados a Estados Unidos comenzaron durante el exilio de Perón en España y se profundizaron antes del golpe militar.
También describió reuniones entre representantes argentinos, uruguayos, chilenos y bolivianos que, según su reconstrucción, anticiparon la coordinación represiva que luego sería conocida como Plan Cóndor.
El periodista también repasó el derrotero judicial de la causa Triple A y cuestionó los límites de la investigación.
"El juicio empezó en julio de 1975 y la sentencia llegó recién en 2016", recordó.
Para Spina, gran parte de la estructura nunca fue investigada en profundidad.
"Nunca se investigó el vínculo con el Ejército. Nunca se investigó la pata sindical, la Policía Federal ni la Policía Bonaerense", aseguró.

Sobre el final de la entrevista, el autor dejó una de las definiciones más contundentes de toda la conversación, al reflexionar sobre el lugar que ocupó la organización parapolicial dentro de la historia argentina.
"La Triple A fue una especie de banda telonera de la dictadura militar", sintetizó.
Y agregó una advertencia sobre el presente político: "Cuando escucho a un presidente como Javier Milei decir 'los zurdos van a correr', me hace acordar mucho a aquella época. Siempre hay alguien que está aceitando las armas porque cree que ya va siendo tiempo de volver a tener vía libre. Hay que ser muy cuidadosos y estar muy alertas".
Con esa reflexión concluyó una entrevista que, más allá de la presentación de un libro, propuso reconstruir uno de los capítulos más oscuros de la historia argentina a partir de documentos, testimonios y una investigación que busca aportar nuevas claves para comprender el origen de la violencia política de los años setenta.