La llegada de una nueva entrega del Hombre Araña siempre paraliza al universo cinematográfico, más aún cuando se trata de la cuarta producción en solitario protagonizada por Tom Holland. Dirigida por Destin Daniel Cretton, Spider-Man: Un nuevo día es una de las producciones más esperadas del año y acá te contamos qué nos pareció.
La sensación inmediata que deja el filme tras salir de la sala se resume en una palabra bastante concreta: larguísima. Esta duración es síntoma de una tendencia actual de la industria, que parece temerle a los metrajes de noventa minutos, y termina pesando sobre el ritmo general de la historia.

Pero el problema central de la película radica únicamente en una marcada sobrecarga de elementos y subtramas que nunca terminan de cuajar por completo. A lo largo del filme convive una cantidad abrumadora de ideas donde solo unas pocas logran un desarrollo adecuado, mientras que otras se perciben un tanto forzadas.
El punto de partida prometía ser sumamente atractivo, enfocándose en la evolución genética y personal de Peter Parker que ya anticipaban los adelantos oficiales. No obstante, ese conflicto inicial queda rápidamente diluido en pantalla porque, ni bien arranca la cinta, la trama le encaja un nuevo misterio al personaje que termina obstaculizando ese hilo conductor.
Esta acumulación de ideas narrativas pasa una factura muy alta hacia el tramo final de la producción. A medida que la historia intenta encaminarse hacia su resolución, la estructura pierde ritmo. La sensación que transmite al espectador es que la película llega a un punto de cierre definitivo para luego reiniciar su marcha y volver a empezar, una dinámica frustrante que se repite por lo menos tres veces antes de llegar a los créditos finales.
Dentro de este panorama irregular, la entrega consigue destacar en algunos apartados. La banda sonora sobresale como uno de sus puntos más logrados, acompañando bien el clima de la historia, mientras que los efectos visuales cumplen de manera correcta. Asimismo, la mano de Cretton en la dirección se nota en las secuencias de acción con un enfoque más cercano a las artes marciales, las cuales están muy bien ejecutadas a nivel visual, aunque carecen de ese momento verdaderamente memorable o icónico que quede grabado a fuego.

Pese a sus fallos de ritmo y exceso de equipaje, la película está lejos de ser un desastre insalvable o una propuesta que no valga la pena ver en la pantalla grande. Por el contrario, se trata de una pieza fundamental y clave para entender el futuro inmediato dentro del universo de Marvel. Para quienes decidan ir al cine en los próximos días, la sugerencia principal es extremar los cuidados en las redes sociales: la trama está repleta de giros y momentos altamente expuestos a filtraciones que pueden arruinar sorpresas importantes del argumento y del futuro del UCM.