La decisión de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) de modificar la condición de expendio de diez grupos de medicamentos generó una fuerte reacción del sector farmacéutico.
Mientras el Gobierno sostiene que la medida busca ampliar el acceso, favorecer la competencia y facilitar la compra de productos considerados seguros para afecciones de baja complejidad, el titular del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), Marcelo Peretta, salió al cruce y calificó la decisión como "un disparate" en diálogo con NewsDigitales.
La discusión vuelve a poner en el centro del debate la política de desregulación impulsada por la administración de Javier Milei, particularmente en el mercado de medicamentos, y plantea una pregunta que atraviesa ambas posiciones: ¿pasar determinados productos de venta bajo receta a venta libre facilita realmente el acceso o puede incrementar los riesgos de automedicación?
También muchos pacientes temen que esta decisión ponga fin a los descuentos que otorgan obras sociales y prepagas.

La medida fue oficializada mediante la Disposición 4714/2026 de la ANMAT y alcanza a especialidades medicinales inscriptas en el Registro de Especialidades Medicinales (REM) que contengan determinados principios activos, concentraciones y presentaciones.
La decisión no implica que todos los productos que contengan esos principios activos pasen automáticamente a ser de venta libre. El cambio está limitado a las concentraciones y formas farmacéuticas específicamente contempladas por la disposición.
Entre los medicamentos incluidos aparecen productos destinados a afecciones frecuentes y de baja complejidad, como trastornos digestivos, alergias, náuseas, congestión nasal, molestias oculares y determinados tratamientos tópicos.
Los principios activos y presentaciones alcanzados son:
El ministro de Salud, Mario Lugones, defendió públicamente la decisión y planteó que el objetivo es ampliar las alternativas disponibles para los pacientes.
"MÁS MEDICAMENTOS PASAN A VENTA LIBRE PARA QUE LOS PACIENTES TENGAN MÁS OPCIONES", expresó el funcionario al presentar la medida.
Según explicó Lugones, desde el comienzo de la gestión se inició un proceso destinado a revisar qué medicamentos podían pasar de venta bajo receta a venta libre. El argumento oficial apunta a "ampliar las opciones, favorecer la competencia y facilitar el acceso a medicamentos seguros y eficaces para afecciones de baja complejidad".
El Gobierno también vinculó esta política con su estrategia general de desregulación y señaló que el proceso se lleva adelante junto al Ministerio de Desregulación.
Lugones puso como ejemplo el comportamiento de los llamados "prazoles", al sostener que esos medicamentos aumentaron "muy por debajo de la inflación y menos de la mitad que los medicamentos bajo receta", mientras que, según su publicación, la cantidad de marcas permaneció estable.
MÁS MEDICAMENTOS PASAN A VENTA LIBRE PARA QUE LOS PACIENTES TENGAN MÁS OPCIONES
— Mario Lugones (@Mariolugones_ar) July 28, 2026
Desde el inicio de la gestión iniciamos un proceso para revisar qué medicamentos podían pasar de venta bajo receta a venta libre, con el objetivo de ampliar las opciones, favorecer la competencia y… https://t.co/DGohlm2f61
La lectura de Marcelo Peretta es completamente diferente. El titular del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos cuestionó con dureza la decisión de ANMAT y aseguró que el cambio de categoría puede incrementar la automedicación y el consumo inadecuado.
"El cambio de categoría de medicamentos recetados a venta libre que acaba de hacer la ANMAT es un disparate", sostuvo en diálogo con NewsDigitales.
Según Peretta, la política forma parte de un proceso de desregulación que, a su criterio, puede generar "más automedicación, más abuso, más efectos secundarios, más adicciones a medicamentos".
El dirigente sindical también rechazó el argumento de que la venta libre pueda traducirse necesariamente en medicamentos más baratos. "Esto además no baja el precio de los fármacos", afirmó.

En su análisis, Peretta hizo especial hincapié en algunos de los productos incluidos en la nueva categoría.
Sobre la trimebutina, señaló que se trata de un regulador estomacal y mencionó efectos secundarios como cansancio y sequedad bucal.
Respecto de la levocetirizina, indicó que es un antihistamínico utilizado contra alergias y sostuvo que puede generar sueño y cansancio.
También subrayó que el dimenhidrinato, utilizado como antiemético, puede generar posibles dolores de estómago, cabeza y ojos.
Pero uno de los puntos que más destacó fueron los medicamentos de uso nasal y ocular.
Al referirse a la nafazolina, Peretta cuestionó el uso reiterado de descongestivos nasales y afirmó: "Son las gotas que cuanto más te ponés, más constipado estás".
También planteó reparos respecto de la carboximetilcisteína y las soluciones utilizadas como lágrimas artificiales. Según su testimonio, pueden producir visión borrosa y sequedad ocular y existe, a su juicio, un problema de sobreuso.
"Todas estas sustancias están probadas que tienen riesgos y provocan efectos secundarios", sostuvo.
Así, rechazó particularmente que productos de este tipo puedan quedar completamente fuera de la intervención profesional. "No es ninguna solución que pase a la venta libre porque no hay control médico ni farmacéutico", afirmó. E insistió en que mucha gente en Argentina es adicta a las gotas nasales y oculares.
El eje de la crítica de Peretta no pasa solamente por cada principio activo, sino por el efecto que puede producir el cambio de condición de expendio sobre el comportamiento de los consumidores.
Para el dirigente sindical, quitar la obligación de presentar una receta puede facilitar el acceso, pero también incrementar el consumo sin una evaluación previa de un profesional.
"Esto genera abuso, automedicación, más efectos secundarios", advirtió. En particular, cuestionó la posibilidad de que estos medicamentos sean adquiridos por canales comerciales cada vez más amplios: "De ninguna manera la solución es que se vendan por venta libre ni que se comercialice por Mercado Libre".
Peretta también puso en duda uno de los argumentos indirectos que suelen acompañar las políticas de mayor competencia: que una mayor cantidad de oferentes y canales de comercialización pueda contribuir a reducir los precios.
Según recordó, “durante junio la inflación general fue del 1,9%, mientras que los medicamentos aumentaron 2,6%”.
"El 50% más de inflación en los medicamentos que el índice de precios al consumidor", señaló.
A partir de ese dato, cuestionó que exista una relación automática entre desregulación, venta libre y reducción de precios. "Está claro que esto no tiene nada de libertad", disparó.
La comparación es uno de los principales argumentos que utilizó para cuestionar la política oficial: según su planteo, si los medicamentos continúan aumentando por encima del índice general, la ampliación de los canales de venta no necesariamente se traduce en un beneficio económico para quienes necesitan comprarlos.
A su entender, la modificación de las condiciones de expendio puede multiplicar los puntos de comercialización y, con ellos, las ventas. "Se van a enriquecer los dueños de los laboratorios", sostuvo. "Se van a multiplicar las ventas de ellos pero no la salud", resumió.
"Todo lo que acarrea esta pésima decisión es algo que después el Estado va a tener que pagar con consecuencias que afectan y perjudican a la salud", afirmó.
Peretta incorporó además un cuestionamiento de carácter judicial. Según su testimonio, la política de desregulación de medicamentos se encuentra alcanzada por una controversia judicial y por una medida cautelar que, de acuerdo con su interpretación, debería impedir que estas nuevas incorporaciones avancen.
"Esto está judicializado, está en el marco de la medida cautelar que le suspendió al Gobierno el decreto inicial del 2023", sostuvo. Por esa razón, consideró que las modificaciones deberían quedar sin efecto.