En las últimas horas, las redes sociales volvieron a poner en el centro de la escena a Zendaya. La actriz se convirtió en tendencia a partir de un carrusel de imágenes publicado por la cuenta de Instagram @captionedcollective, donde se la observa durante su infancia vistiendo indumentaria deportiva y practicando fútbol.
La publicación compartida en la plataforma digital rearmó la trayectoria infantil de la estrella antes de su llegada a la industria del entretenimiento en California. De acuerdo con el texto que acompaña las imágenes, la artista criada en Oakland tuvo un acercamiento temprano al deporte motivado por el entorno familiar, probando distintas disciplinas antes de volcarse de lleno a la actuación.

“Antes de convertirse en actriz, Zendaya pasó parte de su infancia practicando deportes. Al crecer en Oakland, California, primero jugó al baloncesto debido al amor de sus padres por el juego. Tras perder el interés, probó brevemente el fútbol y también hizo atletismo durante la escuela primaria”, aseguran en el posteo. Y por más extraño que parezca, la información tiene sustento.
En el libro Zendaya Is Life: A Superfan’s Guide to All Things We Love about Zendaya, escrito por Kathleen Perricone, se detalla que alrededor de los cinco o seis años la actriz tuvo efectivamente una etapa de exploración deportiva. Según la publicación, su primer intento fue en el básquetbol (un deporte muy presente en su hogar), pero al no conectar con la disciplina, probó suerte en el atletismo y el fútbol escolar, etapas que tampoco se prolongaron en el tiempo.

Aquella faceta atlética quedó rápidamente relegada cuando la joven artista descubrió su verdadera vocación en las artes escénicas. La misma publicación de Instagram detalla el momento exacto en que la interpretación pasó a ser el centro de su vida cotidiana: “Aunque disfrutó de los deportes durante un tiempo, Zendaya finalmente descubrió una pasión más fuerte por las artes. Alrededor de los seis años, cambió su enfoque hacia el teatro, la danza hula y el baile de hip hop, colocándola en el camino que más tarde la convertiría en una de las estrellas más grandes de Hollywood”.
Ante la masiva viralización de las imágenes del carrusel, la autenticidad del material gráfico es inevitable. Para intentar determinar si se trataba de un archivo personal legítimo o de una creación digital, sometimos las fotografías fueron a análisis mediante herramientas de detección e inteligencia artificial como Quillbot y DeepAI. Sorprendentemente, los resultados entregados por estos motores de verificación sugirieron en una primera instancia que los archivos procesados correspondían a registros fotográficos reales.
