La investigación sobre las circunstancias que provocaron el trágico vuelco de una embarcación de la empresa Macuco Safari en el lado brasileño de las Cataratas del Iguazú se convirtió en la máxima prioridad para las autoridades judiciales y marítimas. El accidente, ocurrido este martes alrededor de las 12:20 en aguas del río Iguazú, se cobró la vida de Mark Lensink, un turista neerlandés de 26 años que realizaba el paseo acompañado por familiares.
El caso quedó a cargo de la Capitanía Fluvial del Río Paraná con la participación directa de la Armada de Brasil (Marina). Los peritos abrieron una exhaustiva investigación orientada a determinar responsabilidades e identificar si existieron fallas humanas, deficiencias técnicas o si el factor ambiental resultó determinante.

*Peritaje técnico: Inspección de la lancha y de sus motores fuera de borda para comprobar si existió un desperfecto mecánico antes de dar la vuelta de campana.
*Cumplimiento de protocolos: Evaluación de las maniobras realizadas por los dos tripulantes (piloto y copiloto) y el uso correcto de los chalecos e insumos de seguridad por parte de los seis turistas neerlandeses a bordo.
*Factores de navegación: Análisis del impacto de las corrientes en el sector bajo de los saltos al momento de la maniobra.
Desde el Instituto Chico Mendes de Conservação da Biodiversidade (ICMBio) —organismo equivalente a Parques Nacionales en Brasil— confirmaron que la concesionaria responsable contaba con toda la documentación en regla y aseguraron que aportarán todos los elementos requeridos por la justicia marítima.

Como consecuencia directa del fatal hecho y para garantizar la preservación de la escena para las pericias, el ICMBio dispuso la suspensión total del paseo Macuco Safari por un plazo inicial de tres días, a partir de este miércoles. Por su parte, la empresa operadora interrumpió de inmediato sus servicios.
El impacto de la tragedia también se sintió del lado argentino. La firma Jungle Explorer, que opera las embarcaciones de turismo en el Parque Nacional Iguazú (Argentina), decidió suspender de forma preventiva parte de sus salidas programadas durante la jornada del miércoles.
La emergencia operativa coincide con un escenario meteorológico delicado: el río Iguazú registra actualmente un caudal de 6.500 m³/s (medido por la concesionaria Iguazú Argentina S.A.), una cifra que triplica con creces el volumen promedio normal (ubicado entre 1.500 y 1.800 m³/s). Días atrás, lluvias intensas en las altas cuencas impulsaron marcas superiores a los 8.500 m³/s, lo que obligó al cierre temporal del circuito hacia la Garganta del Diablo y a la suspensión de los paseos náuticos en la margen argentina.

El accidente volvió a poner en el foco el debate sobre los equipamientos utilizados a ambos lados de la frontera. Guías de turismo del área señalaron que las embarcaciones que operan en el lado argentino cuentan con mayor potencia y porte, equipadas con motores internos a turbina de 510 HP (de marcas como Johnson o Volvo). En contraste, las naves utilizadas en la margen brasileña son de menor tamaño e impulsadas por motores fuera de borda.
El hecho reavivó, además, el recuerdo de los antecedentes más graves en la historia de los saltos. En la zona brasileña, el registro más trágico ocurrió el 5 de septiembre de 1999, cuando la colisión de dos balsas del Macuco Safari provocó la muerte de siete personas (seis turistas extranjeros y un piloto). En tanto, del lado argentino, en marzo de 2011, una lancha dio una vuelta de campana frente al Salto San Martín, dejando un saldo de dos turistas norteamericanos fallecidos.