29/07/2026 - Edición Nº1268

Política

Endeudamiento

Sacó un crédito UVA de $2 millones y ahora debe más de 300: "Me internaron"

29/07/2026 | Melisa Solís pasó del sueño a la pesadilla. Dice que a partir de la pandemia empezaron los problemas. No podía dormir. Una cautelar le trajo algo de alivio.



Melisa Solís tomó en 2018 una decisión que, en aquel momento, parecía posible para una familia trabajadora: acceder a un crédito hipotecario UVA para comprar una vivienda.

El préstamo cubrió el 80% del valor del inmueble. Fueron alrededor de $2 millones que se transformaron en unidades UVA y que, al comienzo, representaban una cuota de unos $16.000 mensuales.

Su ingreso rondaba entonces los $60.000. La relación entre salario y cuota permitía sostener el crédito. Pero a partir de la pandemia todo cambió y el sueño se volvió una pesadilla.

Según contó a NewsDigitales, en agosto de 2026 la deuda supera los $300 millones, mientras que la cuota que el banco le reclama actualmente ronda los $14 millones mensuales.

Melisa es docente, de Tierra del Fuego y cobra alrededor de $2,6 millones. Trabaja en cuatro escuelas y tiene 22 cursos a cargo. “Me deslomo como Adorni”, descomprime con una ironía.

"La casa que compré es de 115 mil dólares, y hoy debo más de 300 millones de pesos. Es decir, estoy debiendo casi dos casas", agrega.

Su caso ya llegó a la Justicia. En 2023 consiguió una medida cautelar que estableció un límite del 35% sobre sus ingresos para el pago de la cuota hipotecaria.

El juicio continúa y ahora atraviesa una etapa de pericia contable. Para Melisa, el resultado será decisivo: si pierde, debería enfrentar una deuda que considera imposible de pagar: “Ni los políticos podrían”.

Del sueño de la casa propia a una deuda que no deja de crecer

Melisa explica que el crédito representaba el 80% del valor de la propiedad y que el 20% restante debía aportarlo en efectivo, además de afrontar los gastos vinculados con la escritura.

La cuota inicial era de $16.000. "Se podía vivir", recuerda al comparar aquel momento con la situación actual.

El mecanismo UVA permitía acceder a cuotas iniciales relativamente bajas porque el capital se expresaba en Unidades de Valor Adquisitivo, cuyo valor se actualiza. El sistema había sido creado en 2016, durante la presidencia de Mauricio Macri, como una herramienta para facilitar el acceso al crédito hipotecario en un contexto en el que las tasas fijas y la inflación dificultaban que los bancos ofrecieran préstamos de largo plazo.

La lógica era reducir la barrera de entrada y permitir que una familia comenzara pagando una cuota similar a un alquiler. El problema apareció con el tiempo. Las sucesivas crisis económicas, la inflación y la evolución del valor de la UVA provocaron que, para numerosos tomadores, el aumento del capital y de las cuotas avanzara a una velocidad que no siempre pudo ser acompañada por los salarios.

En el caso de Melisa, la diferencia terminó siendo extrema: de una cuota de $16.000 a otra que, según afirma, hoy llega a $14 millones, producto de los punitorios que le adiciona el banco de Tierra del Fuego desde el 2024 a pesar de que el caso está judicializado y con una ventaja actual de la deudora.

Protesta del 2022 del colectivo de "Hipotecados UVA"

La cautelar que le puso un límite al banco

Ante el deterioro de su situación, Melisa buscó asistencia legal en 2023. Ese mismo año inició la causa contra el Banco Provincia de Tierra del Fuego y solicitó una medida cautelar innovativa.

El pedido tenía un objetivo concreto: que la cuota del crédito hipotecario no pudiera superar el 35% de sus ingresos mensuales.

El juzgado analizó dos requisitos fundamentales para conceder una cautelar: la "verosimilitud del derecho" y el "peligro en la demora". La resolución explica que no se necesita demostrar en esa instancia la certeza definitiva del derecho, sino una "apariencia del buen derecho".

El tribunal también destacó que el peligro en la demora aparece cuando esperar hasta la sentencia definitiva puede provocar un daño que después resulte imposible de reparar.

En el caso de Melisa, la Justicia encontró un dato particularmente relevante: la cuota originalmente afectaba aproximadamente el 30% de sus ingresos, pero al momento de analizar la cautelar ya representaba el 45%. Ese desfasaje fue uno de los elementos centrales de la decisión.

Así, el fallo fue explícito: "La medida cautelar que pretende la actora no busca modificar la deuda contraída, sino establecer un tope a los pagos que realiza mensualmente, de forma que le permita conservar la vivienda y atender a sus necesidades vitales y las de su grupo familiar".

"Desde 2024 que el banco no me puede tocar más del 35% del sueldo", explica Melisa, y sostiene que el banco continúa contabilizando los montos que no se pagan, además de punitorios, lo que hace que la deuda siga acumulándose.

"El tema es que si yo pierdo, me quieren cobrar esos 14 millones con los punitorios", afirma. Por eso, el resultado del juicio es determinante para su futuro financiero.

"¿Cómo hago?": la vida cotidiana detrás de una deuda millonaria

Más allá de los números, Melisa describe una situación cotidiana marcada por las restricciones. "Vivo con lo demás, endeudada, estoy en el Veraz, deudas con tarjetas, deuda con un montón de cosas", enumera.

"No puedo perder este juicio porque si yo pierdo, no sé cómo pagar una cuota de 14 millones", plantea. "Siendo docente, supera el 300 por ciento de mi sueldo. ¿Cómo hago?". Tiene además dos hijos a cargo.

La cautelar, dice, le permitió recuperar algo que había perdido durante el momento más duro del conflicto: la posibilidad de dormir.

"He tenido inconvenientes anímicos en su momento antes de la cautelar, estrés, no poder dormir y todo lo que conlleva lo psicológico", relata. "Después de la cautelar, eso me ayudó a dormir".

La situación llegó a un punto crítico. Según cuenta, el año anterior terminó internada después de atravesar días de nervios y falta de sueño vinculados con la incertidumbre sobre el préstamo.

"El año pasado, con nervios y sin dormir por días pensando en este préstamo, terminé internada", relata. Ahora asegura que intenta transitar el proceso de otra manera: "Este año me lo tomo mejor, sin que me afecte en lo más mínimo, pero sí laburando a full".

El crédito fue pactado a 15 años, es decir, 180 cuotas. Melisa asegura que ya pagó 100. "Ya llevo pagado 100 cuotas de 180, porque es a 15 años, ya llevo pagado 30 millones, pero debo más de 300 millones todavía", sostiene.

La paradoja que plantea es que, después de ocho años, no siente que haya logrado reducir sustancialmente el peso de la vivienda sobre su economía: "En estos ocho años no pagué nada de la casa. Es como si hubiera estado pagando un alquiler".

Protesta del 2019 del colectivo "Hipotecados UVA"

El debate político: "Nadie nos puso un revólver" y la respuesta de Melisa

El conflicto de los créditos UVA también quedó atravesado por una discusión política que excede el caso particular.

Melisa cuestiona el argumento de quienes sostienen que los tomadores conocían las condiciones del contrato cuando solicitaron el crédito.

Recuerda una frase atribuida al presidente Javier Milei: "Nadie nos puso un revólver para sacar el crédito".

"Yo saqué un crédito de un banco estatal y no lucro con mi casa. Es una vivienda para mi familia", responde Melisa, y agrega: "Hablan de la baja morosidad del UVA y eso ocurre porque a nosotros nos entra el sueldo y automáticamente lo descuenta el banco, y nosotros tenemos que vivir con lo que resta".

En ese contexto, también lamentó que el senador Ezequiel Atauche, entonces titular del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, los bloqueó en redes sociales.

Javier Milei saludando a Ezequiel Atauche

La batalla que ahora llega al Congreso

El reclamo de los hipotecados UVA busca también una salida legislativa a nivel nacional. En Diputados figura actualmente el expediente 1892-D-2026, presentado el 4 de mayo de 2026, que propone declarar la emergencia en materia de endeudamiento derivado de créditos hipotecarios UVA destinados a vivienda única, familiar y de ocupación permanente, por un plazo de dos años.

El proyecto plantea una emergencia específica para personas humanas que sean deudoras de créditos hipotecarios UVA o de mecanismos de actualización análogos, siempre que el inmueble sea vivienda única, familiar y de ocupación permanente.

La iniciativa no apunta únicamente a modificar el valor de las cuotas. Su eje más urgente es evitar que el deterioro de la capacidad de pago termine en la pérdida de la vivienda.