Las acciones de ASML cayeron 8,52% el lunes 27 de julio, mientras el Kospi surcoreano se desplomó 10,84% y cerró en 6.023,66 puntos durante la rueda del martes 28. La diferencia de fechas resulta central para ordenar la secuencia del derrumbe: primero apareció la reacción europea al avance chino en máquinas de litografía y luego se extendió la liquidación hacia las empresas asiáticas de memorias, equipos y componentes. ASML volvió a retroceder 3,13% durante la jornada siguiente, lo que profundizó la corrección iniciada en Ámsterdam.
La venta masiva alcanzó a Samsung Electronics, que perdió 13,4%, y a SK Hynix, que cedió 14,7%, mientras Kioxia cayó más de 18% y Tokyo Electron retrocedió alrededor de 11% en Japón. El Nikkei bajó más de 4% y la bolsa taiwanesa también registró una corrección superior al 4%, en una jornada marcada por la activación de mecanismos automáticos para contener las operaciones en Corea del Sur. El Kospi acumuló una baja mensual cercana al 29%, superior incluso al retroceso registrado durante la crisis financiera asiática de 1997.
China comenzó la producción de máquinas domésticas de litografía ultravioleta profunda por inmersión, conocidas como DUV, utilizadas para proyectar patrones microscópicos sobre las obleas donde se fabrican los circuitos. Shanghai Aishengna Electronic Technology Group encabeza el programa respaldado por el Estado y prepara los primeros equipos para fabricantes como SMIC, Hua Hong Semiconductor y CXMT. El cronograma conocido apunta a entregar cerca de cinco máquinas durante 2026 y ampliar la producción hasta unas veinte unidades en 2027, una escala reducida frente a ASML pero suficiente para modificar las expectativas del mercado.
La aparición de los equipos chinos no significa que Beijing haya igualado inmediatamente la capacidad tecnológica de ASML ni que pueda sustituir todas las máquinas importadas. Los nuevos sistemas todavía deben probar su confiabilidad, velocidad, precisión y rendimiento en plantas comerciales, mientras ASML conserva una ventaja decisiva en litografía EUV, necesaria para fabricar los procesadores más avanzados. En paralelo, CXMT recaudó 57.920 millones de yuanes, unos USD 8.600 millones, y sus acciones subieron cerca de 466% durante su debut en Shanghái, convirtiéndola en la empresa de mayor valoración del mercado continental chino.

La reacción de los inversores refleja una revisión del valor futuro de las empresas que habían crecido bajo la expectativa de una demanda casi ilimitada de chips para inteligencia artificial. El riesgo no reside solamente en que China venda maquinaria más económica, sino en que pueda construir una cadena doméstica integrada con fabricantes de memorias, fundiciones, procesadores y equipos industriales. Para la Argentina, el impacto inmediato es principalmente indirecto, mediante cambios en el costo internacional del financiamiento, la inversión tecnológica y la valoración de proyectos vinculados con centros de datos.

El episodio no demuestra todavía que China haya desplazado a ASML, Samsung o SK Hynix, pero sí confirma que la dependencia de pocos proveedores comenzó a ser cuestionada por el mercado. La evolución deberá medirse por la entrega efectiva de las máquinas DUV, la cantidad de obleas utilizables que puedan producir y la adopción conseguida entre las principales fábricas chinas. Los mercados no descontaron una victoria tecnológica definitiva, sino un nuevo riesgo competitivo que puede reducir márgenes, alterar precios y acelerar la búsqueda de cadenas de suministro menos concentradas.