30/07/2026 - Edición Nº1269

Agro

Informe de Apronor

Soja en el NOA: cuánto rindió la campaña y por qué el resultado económico sigue ajustado

30/07/2026 | "Los años buenos apenas alcanzan para empatar y sostener la estructura", reconocieron desde la entidad que nuclea a los productores



La campaña de soja 2025/26 dejó en el NOA rindes de entre 2.500 y 4.000 kilos por hectárea, pero el resultado productivo no alcanzó para compensar el incremento de los costos, el financiamiento y el transporte. El dato se desprende de un análisis realizado por la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte Argentino (APRONOR), que puso el foco en la situación económica de los productores de la región.

Según el relevamiento, las condiciones climáticas fueron favorables durante buena parte del ciclo. Las lluvias registraron algunos períodos de insuficiencia al comienzo de la campaña, lo que generó demoras en la siembra, pero luego se normalizaron y superaron los promedios de la zona durante etapas relevantes para el cultivo.  En tanto, las temperaturas elevadas no generaron daños de la magnitud observada en campañas anteriores.

Las dificultades aparecieron hacia el final del ciclo, cuando las lluvias de fines de abril y mayo complicaron las tareas de cosecha. “Fue una campaña relativamente favorable desde lo climático. Las precipitaciones se regularizaron superando los promedios zonales en los periodos críticos, aunque tuvimos dificultades al momento de la cosecha por las constantes lloviznas de fines de abril y mayo”, señaló Javier Martinez, secretario de APRONOR.

La productividad en el norte

Los rindes obtenidos se ubicaron entre 2.500 y 4.000 kilos por hectárea, aunque el resultado económico estuvo condicionado por la estructura de costos. De acuerdo con la entidad, en los lotes de menor productividad se necesitó alcanzar entre 2.300 y 2.500 kilos por hectárea para cubrir los gastos operativos y el alquiler.

La situación adquiere relevancia por el peso del arrendamiento en la estructura productiva en el norte. APRONOR señaló que una proporción significativa de la superficie agrícola se trabaja bajo alquiler y que, con los actuales niveles de costos, una campaña con buenos rindes permite sostener la actividad, pero deja poco margen para recomponer la situación financiera de los productores.

“Los años buenos apenas alcanzan para empatar y sostener la estructura, mientras que los años malos hunden al productor en el endeudamiento. Este descalce impide generar el fondo anticíclico indispensable para la sustentabilidad del NOA”, sostuvo Hugo Meloni, presidente de APRONOR.

Financiamiento, muy complicado

A los costos productivos se sumó el financiamiento. La entidad señaló que las tasas de interés para capital de trabajo se mantuvieron en niveles que dificultaron el acceso al crédito, mientras buena parte de los insumos se comercializa con precios vinculados al dólar. Esto incrementó el pasivo financiero de los productores y se sumó a las obligaciones pendientes de campañas anteriores.

El transporte hacia los puertos fue otro de los principales componentes del costo. Según APRONOR, los fletes pasaron de valores de entre $40.000 y $45.000 por tonelada durante la campaña anterior a más de $85.000 en la actual. A la suba de las tarifas se agregó la disponibilidad limitada de camiones, producto de la concentración de la demanda en la zona núcleo y las demoras en las terminales portuarias.

“Los fletes al puerto se duplicaron, saltando de 40.000 a más de 85.000 pesos por tonelada. A la escasez de camiones por la saturación en la zona núcleo se le suma la precariedad de nuestros caminos y la escasa capacidad de los acopios locales, disparando costos por personal parado”, explicó Macarena Ramos, vicepresidenta de APRONOR.

La logística también estuvo condicionada por la capacidad de los acopios regionales. Las limitaciones para recibir mercadería generaron interrupciones en la cosecha y períodos de inactividad para equipos y trabajadores.

En paralelo, APRONOR planteó que la estructura tributaria afecta el resultado final de la producción. La entidad señaló que los derechos de exportación representan una parte del valor generado por el productor y planteó diferencias con el esquema productivo brasileño, donde la soja no tiene retenciones.

Mientras tanto, la atención comienza a trasladarse al maíz. En el NOA, la campaña enfrenta dificultades asociadas a factores climáticos y sanitarios. La presencia de chicharrita y el achaparramiento del maíz, junto con episodios de viento Zonda, provocaron vuelcos y quebrado de espigas. También se registraron problemas vinculados con los niveles de humedad para la cosecha, el embolsado y el almacenamiento.

Ante este escenario, APRONOR planteó la necesidad de reducir la carga tributaria, mejorar la infraestructura vial y ampliar el acceso al financiamiento para sostener la actividad agrícola en el NOA.