Javier Milei presentará esta noche, jueves 30 de julio, a las 20 horas y por cadena nacional, el proyecto para reformar la Carta Orgánica del Banco Central. El formato elegido muestra que el Gobierno quiere convertir una discusión técnica en una definición política: qué puede hacer el Estado con la moneda y qué herramientas tendrán quienes gobiernen después de 2027.
El punto central será la prohibición de financiar al Tesoro mediante emisión. La iniciativa también buscará restringir los adelantos transitorios, la compra directa de títulos públicos y el giro de utilidades contables al Poder Ejecutivo. El Banco Central volvería a tener como misión principal preservar el valor de la moneda.
Milei intenta transformar su interpretación de la inflación en una regla permanente. Para el Presidente, el aumento de los precios comenzó cuando la política utilizó al Banco Central para cubrir gastos que no podía financiar con impuestos o deuda. La reforma pretende cerrar esa canilla y presentar la estabilidad monetaria como uno de los legados de su gobierno.
El proyecto apunta directamente contra los cambios aprobados en 2012 durante la presidencia de Cristina Kirchner. Hasta entonces, la función primaria del Banco Central era preservar el valor de la moneda. El kirchnerismo incorporó también la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.
Aquella modificación respondía a una estrategia clara. Cristina buscaba que el organismo participara de la orientación general de la economía, ampliara el crédito productivo y utilizara sus instrumentos para sostener el mercado interno. El Banco Central formaba parte de un programa político más amplio.
Milei considera que esa multiplicación de objetivos abrió la puerta a la emisión y convirtió a la entidad en una extensión del Tesoro. Su propuesta recupera el mandato único y separa la política monetaria de las necesidades fiscales del Gobierno.
La discusión excederá la comparación entre dos presidencias. Los aliados del oficialismo pueden compartir la necesidad de limitar el financiamiento del déficit y, al mismo tiempo, cuestionar que el Banco Central quede sin herramientas para intervenir frente a una corrida, una crisis bancaria o una caída fuerte de la actividad.
El principal problema estará en las definiciones. El Banco Central no crea pesos únicamente para financiar al Estado. También lo hace cuando compra dólares, administra la liquidez de los bancos o interviene sobre los mercados. El proyecto deberá distinguir esas operaciones de la emisión destinada a cubrir el déficit.
Algo similar ocurrirá con las utilidades. El Gobierno quiere limitar las transferencias contables al Tesoro, aunque durante su propia gestión utilizó ese mecanismo para ordenar activos y fortalecer su posición financiera. La oposición señalará esa contradicción y pedirá conocer qué operaciones quedarán prohibidas y cuáles serán aceptadas como parte de la administración monetaria.
La independencia de las autoridades será otro punto sensible. La Casa Rosada evalúa exigir mayorías especiales para remover al presidente y a los directores del Banco Central. También busca que el Senado ratifique a Santiago Bausili, cuyo mandato podría extenderse más allá del actual período presidencial.
El argumento oficial es que una autoridad monetaria estable debe resistir las presiones del gobierno de turno. La objeción aparecerá rápidamente: un Presidente podría nombrar a sus funcionarios y luego dejarlos protegidos frente a su sucesor. La autonomía dependerá tanto del mecanismo de remoción como del sistema utilizado para las designaciones.
El Fondo Monetario acompaña la intención de cerrar el financiamiento monetario al Tesoro, pero reclama reglas de gobernanza y una independencia institucional más amplia. Allí aparece uno de los tironeos centrales. Milei quiere limitar la capacidad de los futuros gobiernos; el Fondo busca además limitar la capacidad del propio Milei para controlar al organismo.
BASES PARA LA NUEVA ERA DORADA Empezando a ultimar los detalles en la Reforma de la Carta Orgánica del BCRA, las bases del SHUTDOWN del Estado, la nueva ley para el Mercado de Capitales y el inicio de la desregulación del Mercado de seguros.
— Javier Milei (@JMilei) July 7, 2026
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El Presidente había asociado esta reforma con otras dos iniciativas: sanciones penales para los funcionarios que habiliten emisión destinada al déficit y un mecanismo de cierre de la administración cuando se agoten las partidas presupuestarias. La falta de acuerdos obligó a separar los proyectos.
La reforma de la Carta Orgánica tendría mayores posibilidades de conseguir apoyo entre el PRO, los radicales y los bloques provinciales. La criminalización de decisiones económicas y el denominado “shutdown” generan más resistencias, incluso entre legisladores que suelen acompañar al Gobierno.
La cadena nacional de esta noche buscará fijar el sentido de la discusión antes de que comience la negociación parlamentaria. Milei intentará presentar cualquier modificación como una concesión a la política responsable de la inflación. Sus aliados deberán decidir cuánto del texto están dispuestos a acompañar y qué herramientas consideran necesario preservar.
La reforma tendrá además un límite inevitable. Ninguna ley puede impedir que otra mayoría vuelva a cambiarla. Cristina modificó en 2012 la Carta Orgánica vigente desde los años noventa y Milei intenta ahora revertir aquella decisión. Un gobierno futuro podrá recorrer el mismo camino.
La verdadera permanencia dependerá de los resultados. Si la inflación continúa bajando y la economía crece, modificar la norma tendrá un costo elevado. Si el esquema reduce el crédito o impide responder ante una crisis, las presiones para revisarlo aparecerán de inmediato.
Esta noche, a las 20 y por cadena nacional, Milei presentará una reforma del Banco Central. Su objetivo político será más ambicioso: dejar escrita la política económica que espera que la Argentina mantenga después de Milei.