El balance oficial del terremoto de Kumamoto se elevó este jueves 30 de julio a 34 muertos, 66 heridos clasificados por gravedad y otros 20 casos pendientes de clasificación. Las búsquedas continúan en un centro comercial, una fábrica papelera y diferentes zonas residenciales afectadas por derrumbes. El aumento del número de víctimas convirtió la emergencia en una operación prolongada, con estructuras inestables y personas todavía sin localizar. La prioridad sigue concentrada en encontrar sobrevivientes antes de que el calor y las réplicas reduzcan las posibilidades de rescate.
La Agencia Meteorológica de Japón estableció que el movimiento principal alcanzó una magnitud de 7,1, tuvo una profundidad de 16 kilómetros y llegó al máximo nivel 7 de la escala sísmica japonesa. El epicentro se ubicó en la prefectura de Kumamoto, sobre la isla de Kyushu, donde el terreno permaneció bajo vigilancia por la posibilidad de nuevos deslizamientos. Hasta las 14:00 del jueves se habían registrado 271 movimientos perceptibles, incluida una réplica de magnitud 5,8 durante la noche del miércoles. La primera ministra Sanae Takaichi amplió el despliegue de las Fuerzas de Autodefensa y reforzó la distribución de agua, alimentos y equipos de refrigeración.
El Aeon Mall Kumamoto, situado en la localidad de Kashima, concentró uno de los mayores operativos después del colapso parcial de su segundo piso y de una explosión que dejó siete muertos. Unas 3.000 personas habían sido evacuadas hacia el estacionamiento antes de que se produjera la detonación en otra sección del complejo. Las víctimas alcanzadas por el derrumbe eran trabajadores que habían regresado al interior después del desalojo inicial. Una fuga de gas aparece como la principal hipótesis, pero el origen de la explosión continúa bajo investigación.
En Yatsushiro, el derrumbe de una gran chimenea sobre la planta de Nippon Paper Industries provocó la muerte de ocho trabajadores, dejó dos heridos y mantuvo activa la búsqueda de otra persona. Los equipos debieron retirar fragmentos de concreto y estructuras metálicas sin alterar las zonas donde podían existir espacios con aire. Otros colapsos de viviendas, muros y equipos industriales ampliaron el operativo hacia distintos municipios de la prefectura. El centro comercial y la fábrica muestran que los mayores daños no procedieron únicamente del movimiento inicial, sino también de incendios, fugas y fallas estructurales posteriores.

La emergencia se extendió a los servicios básicos, con 9.450 personas alojadas en 406 refugios habilitados dentro de la prefectura. Cerca de 18.910 viviendas permanecían sin electricidad y alrededor de 79.700 seguían afectadas por interrupciones en el suministro de agua. Las temperaturas próximas a los 35 grados aumentaron el riesgo de deshidratación y golpes de calor entre evacuados y rescatistas. La distribución de agua potable y equipos de refrigeración se convirtió en una tarea tan urgente como la búsqueda entre los escombros.
El terremoto también interrumpió la cadena industrial de Kyushu, una región estratégica para la producción japonesa de vehículos, motocicletas y semiconductores. Toyota suspendió temporalmente tres plantas mientras revisaba proveedores y rutas logísticas, mientras Honda detuvo su fábrica de motocicletas y varias compañías tecnológicas pausaron actividades preventivamente. La cadena de suministro es la red que conecta fábricas, proveedores, transporte y distribución, por lo que una interrupción localizada puede trasladarse rápidamente hacia otras regiones. El impacto de Kumamoto demuestra que la resistencia sísmica de los edificios debe complementarse con controles sobre gas, energía, agua y continuidad industrial.