Lee Jae-myung inició una visita oficial a Chile con el objetivo de modernizar el tratado de libre comercio vigente desde 2004. El presidente surcoreano y José Antonio Kast colocaron en la agenda comercio digital, inteligencia artificial, tecnologías limpias, defensa, seguridad marítima y cadenas de suministro. El acuerdo bilateral fue pionero para Corea del Sur y amplió durante más de dos décadas el intercambio entre una economía industrial asiática y un proveedor sudamericano de minerales y alimentos. La modernización busca incorporar sectores que no existían o tenían menor peso cuando se negoció el texto original, especialmente datos, servicios digitales, estándares ambientales y nuevas tecnologías.
Los minerales críticos ocupan el centro económico de la visita porque Chile posee grandes reservas de cobre y litio, mientras Corea del Sur concentra industria manufacturera avanzada. Un mineral crítico es un insumo esencial para sectores estratégicos cuyo abastecimiento puede sufrir interrupciones por concentración geográfica, conflictos o restricciones comerciales. Baterías, vehículos eléctricos, redes, semiconductores y sistemas de defensa dependen de cadenas estables de extracción, procesamiento y manufactura. Corea busca diversificar proveedores; Chile necesita convertir sus recursos en inversión, tecnología y valor agregado. La complementariedad existe, pero los resultados dependerán de contratos, infraestructura y reglas que distribuyan beneficios más allá de la exportación de materia prima.
La actualización del TLC pretende reactivar su comisión administradora y sumar disciplinas sobre cadenas resilientes, trabajo e igualdad de género. Estas materias no son anexos decorativos: pueden definir cómo se certifica el origen, qué estándares cumplen las empresas y bajo qué condiciones circulan servicios e información. El comercio digital requiere reglas para firmas electrónicas, protección de datos, pagos y localización de servidores, mientras la inteligencia artificial agrega exigencias sobre seguridad y propiedad intelectual. Un tratado moderno reduce incertidumbre cuando convierte esas áreas en procedimientos previsibles para empresas, trabajadores y autoridades de ambos países.
La gira sudamericana de Lee conecta Brasil, Chile y Argentina mediante una misma estrategia de diversificación económica. En Brasil, Corea busca acercarse al Mercosur; en Chile, profundiza un tratado bilateral ya vigente; en Argentina, explora energía, alimentos y minerales. Santiago dispone de una ventaja porque cuenta con reglas comerciales probadas durante más de veinte años. Sin embargo, deberá competir por inversión industrial frente a mercados más grandes y regímenes de incentivos agresivos. La relación con Seúl será más valiosa si atrae procesamiento, investigación, proveedores y formación técnica, no solo compras de cobre y litio.
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El memorando sobre recursos minerales puede ordenar cooperación técnica y suministro, pero no garantiza por sí mismo nuevas plantas. La industria necesita energía confiable, permisos ambientales, agua, transporte, personal especializado y demanda a largo plazo. Chile debe presentar proyectos capaces de pasar desde la extracción hacia materiales, componentes o servicios asociados, sin prometer una industrialización inmediata que no tenga escala económica. El objetivo razonable es capturar más etapas de la cadena, seleccionar nichos competitivos y exigir que la inversión deje conocimiento, infraestructura y proveedores locales.
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La visita consolida una relación transpacífica basada en intereses económicos concretos y continuidad entre gobiernos. Kast recibe una agenda iniciada durante la administración anterior, lo que ofrece a Corea una señal de estabilidad institucional. El desafío será traducir esa continuidad en un calendario de negociación, acuerdos verificables y proyectos financiados. Chile puede asegurar mercados para sus minerales y Corea puede reducir riesgos de abastecimiento, pero la alianza será incompleta si no amplía tecnología, servicios y empleo. La modernización del TLC tendrá sentido cuando las nuevas reglas produzcan más intercambio y permitan que los recursos chilenos ingresen a cadenas industriales de mayor valor.
