08/08/2026 - Edición Nº1278

Policiales

Aniversario

Dieciocho años del triple crimen que cambió para siempre la historia del narcotráfico argentino

07/08/2026 | El asesinato de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina expuso el negocio ilegal de la efedrina, sacó a la luz vínculos entre empresarios, narcos, ex agentes de inteligencia y funcionarios, y dio origen a una investigación que todavía mantiene uno de sus mayores interrogantes: quién ordenó ejecutar a las tres víctimas.



El 7 de agosto de 2008, Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina salieron a distintas reuniones de trabajo y nunca regresaron a sus casas. Seis días más tarde, sus cuerpos aparecieron a un costado del camino a Navarro, en General Rodríguez. Aquella escena, que conmocionó al país, marcó un antes y un después en la historia criminal argentina porque terminó de destapar el negocio de la efedrina y las conexiones que esa actividad mantenía con empresarios, organizaciones criminales y distintos sectores del poder.

Con el paso de los años hubo condenas, un juicio oral, la captura de Esteban Pérez Corradi tras permanecer prófugo durante cuatro años y hasta la espectacular fuga de los hermanos Martín y Cristian Lanatta y de Víctor Schillaci. Sin embargo, el interrogante principal permanece abierto: quién ordenó el triple crimen.

"Sabemos quiénes fueron los partícipes, pero nunca quién dio la orden", resume Diego Ferrón, hermano de Damián, en una entrevista con NewsDigitales.

La hora cero

La investigación comenzó como una búsqueda de tres personas desaparecidas. El mismo 7 de agosto apareció incendiada la camioneta de Ferrón en el barrio porteño de Villa Santa Rita y, pese a que el fuego destruyó gran parte del vehículo, los investigadores recuperaron documentos, cheques y las credenciales de las armas pertenecientes a Forza. Durante varios días las familias recorrieron comisarías y fiscalías sin obtener respuestas mientras los teléfonos de las víctimas permanecían apagados.

El descampado donde fueron hallados los cuerpos de Ferrón, Bina y Forza.

El 13 de agosto, un hombre que recorría a caballo una zona rural encontró los tres cuerpos entre los pastizales del camino a Navarro. La imagen recorrió el país y dio nombre a uno de los expedientes criminales más resonantes de las últimas décadas.

La ruta de la efedrina

Con el avance de la causa comenzó a reconstruirse el trasfondo del caso. La investigación conectó el triple crimen con el tráfico ilegal de efedrina, un precursor químico utilizado para fabricar metanfetaminas, cuyo ingreso al país había crecido de manera exponencial en los años previos. El hallazgo del laboratorio clandestino de Ingeniero Maschwitz semanas antes de los asesinatos terminó de orientar la pesquisa hacia ese negocio.

A partir de allí aparecieron nombres como los de Ibar Esteban Pérez Corradi, Jesús Martínez Espinoza, Rodrigo Posadas Iturbure y otros empresarios e importadores vinculados a la comercialización de efedrina, mientras también surgieron menciones a ex agentes de inteligencia y funcionarios públicos.

Ibar Pérez Corradi, el presunto ideólogo del triple crimen de General Rodrìguez. 

Condenas y cuentas pendientes

En 2012 fueron condenados a prisión perpetua los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci como partícipes necesarios de los homicidios. Años después protagonizaron una espectacular fuga del penal de General Alvear que volvió a colocar el expediente en el centro de la escena pública.

Pérez Corradi, señalado durante años como presunto autor intelectual, permaneció prófugo hasta 2016. Finalmente fue extraditado desde Paraguay, pero terminó sobreseído en la causa por el triple crimen y condenado únicamente por delitos vinculados con el tráfico de efedrina.

Los interrogantes que siguen abiertos

A casi dos décadas de los asesinatos, todavía persisten aspectos centrales sin resolver. Nunca pudo determinarse quién ejecutó materialmente a las víctimas, quién dio la orden de matarlas ni dónde fueron asesinadas.

Para Diego Ferrón, incluso, el lugar donde aparecieron los cuerpos nunca fue el escenario real del crimen. "La escena donde aparecieron los cuerpos fue plantada", sostiene. Y agrega una hipótesis que también desarrolla en el libro Operación Crystal: "Los mataron el mismo día y los mantuvieron refrigerados" antes de abandonar los cadáveres en General Rodríguez.

Dieciocho años después, el expediente logró identificar y condenar a quienes participaron de la maniobra, pero todavía no respondió la pregunta que persigue a las familias desde el primer día: quién decidió que Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina debían morir. Y por qué.