30/07/2026 - Edición Nº1269

Internacionales

Geopolítica

Marruecos celebra el Día del Trono mientras Europa vuelve a mirar hacia Ceuta: la migración como herramienta de poder

30/07/2026 | El reino de Mohammed VI consolidó su alianza con Estados Unidos e Israel y fortaleció su posición frente a España. La presión migratoria volvió a demostrar que el control del Estrecho de Gibraltar es mucho más que un desafío humanitario.



Mientras Marruecos celebra este 30 de julio el Día del Trono, la festividad nacional más importante del reino, Europa enfrenta una nueva crisis migratoria que vuelve a poner bajo presión a Ceuta, uno de los principales puntos de ingreso al continente.

La coincidencia no pasa inadvertida. Desde hace varios años, Rabat dejó de ser únicamente un vecino incómodo para España y pasó a convertirse en uno de los actores geopolíticos más importantes del Mediterráneo occidental. Su capacidad para contener —o aliviar— los flujos migratorios hacia Europa se transformó en una herramienta de enorme peso diplomático. En Bruselas lo saben. En Madrid también.

El rey Mohammed VI fortaleció una posición privilegiada

Durante la última década, Marruecos construyó una de las redes de alianzas más sólidas del norte de África. La normalización de relaciones con Israel a partir de los Acuerdos de Abraham, el respaldo estratégico de Estados Unidos y la creciente cooperación militar con Occidente le otorgaron a Rabat una capacidad de negociación muy superior a la que tenía años atrás.

Para Washington, Marruecos es un socio estable en una región atravesada por conflictos. Para Israel, representa uno de los aliados más relevantes del mundo árabe. Y para Europa, es el principal muro de contención de la inmigración irregular procedente del continente africano. Esa combinación convirtió al reino en un interlocutor prácticamente indispensable.

España, entre la dependencia y la tensión

España mantiene con Marruecos una relación de cooperación permanente, pero también de fuerte dependencia.

La seguridad en Ceuta y Melilla, el control del Estrecho de Gibraltar, la lucha contra el terrorismo, el comercio y la pesca obligan a Madrid a preservar un vínculo estable con Rabat incluso cuando existen diferencias diplomáticas.

Cada crisis migratoria deja en evidencia esa realidad.

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Cuando aumenta la presión sobre las fronteras españolas, la capacidad de respuesta europea depende en gran medida del nivel de cooperación marroquí.

Por eso, para numerosos analistas, la migración dejó hace tiempo de ser únicamente un fenómeno humanitario para convertirse en un activo geopolítico.

Barcelona, donde la geopolítica se vuelve cotidiana

Las consecuencias de ese fenómeno no quedan confinadas a las fronteras. En ciudades como Barcelona, la inmigración forma parte desde hace años del debate político, social y urbano. Quien llega hoy a la capital catalana encuentra desde el primer momento recomendaciones permanentes sobre la necesidad de extremar cuidados frente a los carteristas, especialmente en zonas turísticas como Las Ramblas, el Barrio Gótico o los alrededores de la Sagrada Familia.

Al mismo tiempo, distintos barrios experimentaron profundas transformaciones demográficas producto de décadas de inmigración procedente del norte de África y otras regiones. Esa realidad alimenta un intenso debate político sobre integración, convivencia, seguridad ciudadana y capacidad de los servicios públicos para absorber un crecimiento sostenido de la población.

Las discusiones sobre inmigración ocupan hoy un lugar central en la política española y europea, impulsando a sectores que reclaman controles fronterizos más estrictos y reformas en las políticas migratorias.

@oscarmeireba Esta es la realidad de cientos de marroquíes en Barcelona #marruecos #barcelona #inmigracion #politica #derechoshumanos ♬ sonido original - meireba

El Estrecho de Gibraltar es hoy una frontera estratégica mundial

La competencia por el control del Mediterráneo occidental ya no involucra únicamente a España y Marruecos. Estados Unidos busca consolidar a Rabat como su principal socio regional. Israel profundiza la cooperación en materia de defensa, inteligencia y tecnología. La Unión Europea necesita que Marruecos continúe actuando como dique de contención frente a los flujos migratorios. Y España intenta equilibrar una relación en la que la estabilidad depende, en buena medida, de mantener la cooperación con un vecino que comprendió antes que muchos que el control de las fronteras también es una herramienta de influencia internacional.

Mientras Marruecos celebra el Día del Trono con una imagen de estabilidad y creciente protagonismo regional, la nueva presión sobre Ceuta vuelve a recordar que, en el Mediterráneo, la migración ya no es solo una cuestión humanitaria: es una de las principales variables del tablero geopolítico europeo.