Después de más de dos décadas como una de las voces más representativas del rock nacional, Juan Germán "Piti" Fernández decidió abrir una nueva etapa sin romper con su historia. Tuertos Vivos, su proyecto solista, nació como un espacio para explorar otras sonoridades y formas de escribir, aunque sin dejar de lado a Las Pastillas del Abuelo, la banda que lo convirtió en una referencia para varias generaciones.
En una charla distendida en El Living de NewsDigitales, el músico explicó que este nuevo camino surgió de manera natural, sin la necesidad de demostrar nada ni de competir con su propio pasado. "Nunca sentí que tenía que elegir entre una cosa y la otra. Las Pastillas siguen siendo mi casa y este proyecto me permite mostrar otra parte de mí", resumió.

Más que una ruptura, Fernández define esta etapa como una ampliación de su universo artístico. Asegura que las canciones de Tuertos Vivos fueron apareciendo con el tiempo, sin apurarlas, y que aprendió a respetar los tiempos de la inspiración.
"Las canciones no se pueden fabricar. Llegan cuando tienen que llegar y uno tiene que estar preparado para recibirlas. Antes era más ansioso; hoy disfruto mucho más ese proceso", explicó.

Uno de los nombres que aparece con fuerza durante la conversación es el de Virna Lisi. El cantante destacó el aporte artístico que tuvo en el desarrollo del proyecto y la química que encontraron durante el trabajo conjunto, una experiencia que, según contó, terminó enriqueciendo el resultado final del disco.
El presente solista, sin embargo, no implica un distanciamiento de Las Pastillas del Abuelo. Por el contrario, Fernández sostiene que ambos caminos se complementan y que cada uno alimenta al otro. "La banda forma parte de mi vida y de mi identidad. Esto no viene a reemplazar nada, sino a sumar otra mirada."

Durante la entrevista también se detuvo en una de sus pasiones menos conocidas: el boxeo. Lejos de verlo únicamente como una actividad física, explicó que encontró en ese deporte una filosofía que trasladó a la música y a la vida cotidiana.
"El boxeo te enseña disciplina, respeto y humildad. Arriba del ring no sirven las excusas. Todo depende del trabajo que hiciste antes, y esa lógica también me acompaña cuando hago música", afirmó.

Con el paso de los años, reconoce que también cambió su forma de entender el éxito. Si en los comienzos la preocupación estaba puesta en alcanzar determinados objetivos, hoy el foco está en disfrutar el recorrido y seguir escribiendo canciones que lo representen.
"Antes uno pensaba mucho en llegar. Ahora entendí que lo más importante es seguir teniendo ganas de hacer música. Si disfrutás el proceso, todo lo demás pasa a un segundo plano", reflexionó.

Lejos de las fórmulas y de las urgencias, Piti Fernández transita una etapa en la que la libertad creativa ocupa el centro de la escena. Entre los shows con Las Pastillas del Abuelo y la consolidación de Tuertos Vivos, el músico apuesta a seguir explorando nuevos caminos sin perder de vista aquello que, según asegura, siempre fue lo más importante: la honestidad a la hora de escribir y de subir a un escenario.