01/08/2026 - Edición Nº1271

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Netflix pierde una película de Nicolas Cage y sufre una demanda por 105 millones

31/07/2026 | La plataforma de streaming deberá responder ante Simon Afram, el inversor que produjo la cinta centrada en la Segunda Guerra Mundial.


por Fede Carestía


Un insólito escándalo judicial sacude a la industria del entretenimiento tras la presentación de una demanda por 105 millones de dólares contra Netflix. El recurso legal fue interpuesto por el empresario suizo y productor cinematográfico Simon Afram, quien acusa al gigante del streaming de haber perdido una copia digital no encriptada de su película sobre la Segunda Guerra Mundial, titulada Fortitude. El largometraje, que requirió una inversión de 45 millones de dólares y siete años de trabajo para su realización, cuenta con un elenco encabezado por las estrellas Nicolas Cage y Ben Kingsley.

El conflicto se originó el pasado mes de junio, cuando un productor asociado del proyecto entregó personalmente el paquete digital en las oficinas centrales de Netflix para evaluar una posible venta de derechos de distribución. Sin embargo, al intentar recuperar el material tras la revisión, el equipo del film se encontró con la falta de respuesta de la compañía. Más de una semana después, un directivo de la plataforma notificó la pérdida mediante un mensaje de correo electrónico en el que admitía la situación manifestando: “Esto es algo inédito para nosotros. Desafortunadamente, alguien robó una buena cantidad de discos de los escritorios de nuestras oficinas la semana pasada. Hemos estado trabajando en esto con nuestros equipos de seguridad sin éxito”.

Este incidente suma un nuevo capítulo a la compleja trayectoria del proyecto, que ya había enfrentado serios contratiempos en 2023 cuando Afram demandó al cineasta Martin Scorsese por incumplimiento de funciones como productor ejecutivo, litigio que finalmente se resolvió mediante un acuerdo extrajudicial. Ante la reciente pérdida del material, la plataforma de streaming emitió un comunicado oficial desligándose de la responsabilidad principal sobre el archivo extraviado, sosteniendo que Netflix disputa cualquier reclamo que implique asumir el riesgo de pérdida de una película entregada sin las salvaguardas estándar de la industria”, en referencia a la falta de encriptación del disco entregado.

Por su parte, la defensa del productor argumenta que se siguieron las instrucciones precisas emitidas por la propia compañía para el proceso de selección y que se notificó explícitamente que el paquete digital no contaba con clave de acceso, solicitando además su posterior borrado. La demanda sostiene que la empresa incurrió en una negligencia grave al dejar un activo de semejante valor expuesto sobre un escritorio de oficina en lugar de resguardarlo en un área de alta seguridad. Asimismo, la parte querellante denuncia que esta vulneración compromete seriamente la exclusividad de la obra y destruye su valor comercial en el mercado internacional.

En su respuesta, Netflix afirmó estar colaborando para mitigar los daños y aseguró haber iniciado investigaciones internas, ofreciendo además un monitoreo constante en sitios de piratería para evitar la distribución ilegal de la cinta, de la cual aún no se han registrado filtraciones públicas. No obstante, la plataforma rechazó tajantemente las exigencias económicas formuladas por la representación legal del financista, manifestando haber rechazado compartir detalles de la investigación “dado sus intentos hostiles de extorsionar dinero a Netflix por esta situación, incluyendo la exigencia inmediata de 165 millones de dólares por la película en lugar de trabajar con nosotros de buena fe”.

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