Finalmente el fútbol internacional no entró en guerra y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunció que retira el proyecto FIFA Forward Enterprise que contemplaba la venta del 20% de los derechos comerciales de la Copa Mundial de Fútbol.
En las últimas horas, la declaración de neutralidad de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL), que tiene como presidente al paraguayo Alejandro Domínguez y donde el titular de la AFA, Claudio Tapia, tiene un peso muy importante, fue la estocada final a la iniciativa.
El anuncio del boicot a todos los torneos de FIFA por parte de la Unión Europea de Futbol Asociado (UEFA) anunciaba un conflicto de gran escala si Infantino seguía adelante con el proyecto.
"Tras haber escuchado atentamente todas las opiniones, ha quedado claro que el proyecto ha creado divisiones de tal naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no redundan en beneficio del objetivo planteado en primer lugar", declaró el presidente de la FIFA.

En ese sentido, el dirigen suizo reconoció que "de cara al futuro, mi intención es reunir a todas las partes interesadas con el espíritu de un interés común por nuestro deporte y con el objetivo de seguir impulsando el fútbol en todo el mundo, y en particular en aquellos países que más necesitan nuestro apoyo".
Por último, explicó que el proyecto FIFA Forward Enterprise tenía como objetivo "proporcionar una base para fortalecer aún más a nuestras Asociaciones Miembro de la FIFA y a nuestro deporte en todo el mundo, especialmente en los países donde el apoyo es más necesario".
También, recordó su voluntad de "hacerlo solo si la mayoría de las Asociaciones Miembro de la FIFA estaba de acuerdo y siempre sujeto a un proceso de consulta con ellas, con el Consejo de la FIFA, las Confederaciones y demás partes interesadas".
La idea de Infantino era crear una nueva empresa por valor de 20.000 millones de dólares y que la FIFA vendiera más del 20% de los derechos comerciales de los principales torneos a esa nueva firma llamada FIFA Forward Enterprise.
Rápidamente, la UEFA respondió con una categórico "no" y amenazó que de llevarse a cabo, no participarían en ninguna competencia organizada por la FIFA. A la UEFA se unieron CONCACAF y AFC, mientras que CONMEBOL que se especulaba con que apoyara el proyecto, solicitó más información.