Un queso de 1.000 kilos fue elaborado en Villa Nueva (Córdoba) y se convirtió en el más grande de su tipo producido en Latinoamérica. La pieza, de un metro por un metro por un metro, fue realizada con 10.000 litros de leche aportados por productores de la zona y permanecerá en proceso de maduración hasta septiembre, cuando será exhibida y rematada por porciones durante la Mega Exposición del Centro Argentino (MECA 26), que se llevará a cabo en la Sociedad Rural de Villa María, entre los días 3 y 6 de septiembre.
La pieza se encuentra actualmente fuera de su molde y en etapa de maduración. El objetivo de la elaboración fue producir el queso semiduro más grande de su tipo en Latinoamérica y destinar su posterior comercialización a una acción solidaria. Según informaron los organizadores, las porciones serán rematadas durante la MECA y lo recaudado se utilizará para comprar leche en polvo destinada a merenderos y bancos de alimentos de la región.
“Este queso gigante nació como una herramienta para promocionar la MECA y mostrar la potencia de nuestra cadena láctea, pero entendimos que debía tener un valor agregado: la solidaridad. Por eso, todo lo recaudado con su subasta será destinado a la compra de leche en polvo para merenderos y bancos de alimentos de la región", señaló José Iachetta, titular del grupo TodoAgro y organizador de la exposición.
Y agregó: "Queremos demostrar que en Villa María se producen alimentos de calidad y que el sector lácteo sigue comprometido con la comunidad”.
Para la elaboración se utilizaron dos tinas de 5.000 litros y la leche fue pasteurizada a 74 °C durante 20 segundos y luego se realizó la cocción y el lirado. En una de las tinas se incorporó un colorante, para obtener el efecto marmolado característico de la pieza.
El proceso incluyó una cheddarización, un proceso en donde el cuajo obtenido mediante la incorporación de fermentos fue reducido a pequeños granos y posteriormente se agregó sal en seco. La metodología respondió a las dimensiones de la pieza, ya que no era posible realizar el salado mediante un saladero convencional.
Los pequeños trozos de cuajada fueron sometidos a una cocción a 38 °C y luego a un escurrido mediante prensado mecánico, con agregado de sal. Toda la grana obtenida fue colocada dentro de un contenedor de un metro cúbico acondicionado como molde y revestido con tela suiza. Allí se realizó el prensado hasta obtener la forma definitiva.
El diseño del proceso requirió adaptar la tecnología disponible para manipular una cantidad de cuajada que excede las dimensiones habituales de la industria quesera.
“Se fue diseñando una tecnología que se pudiera adaptar para hacer un queso de semejante envergadura, no tanto por lo que fue el proceso de producción, sino que el desafío era encontrar la forma de manipular esa cuajada, cuando abandonar la tina, el proceso de desuerado, el salado y el moldeo, porque para una pieza de esta envergadura no hay en la mayoría de las fábricas infraestructura o tecnología para manipularla”, explicó Alejandro Coria, uno de los responsables de la elaboración.
El queso gigante de 1.000 kilos, el más grande de su tipo en LatinoaméricaLa producción involucró a productores y empresas de la región. L.C.A. SRL aportó la planta y el personal para realizar la elaboración, mientras que otras firmas participaron con el contenedor utilizado como molde, fermentos, telas, cobertura y adecuación de la estructura.
El equipo estuvo coordinado por Sergio Chávez, con la participación de Alejandro Coria en el diseño del queso y la tina, Fabián Habegger en los registros, Gustavo Cherubini en el soporte técnico y Nicolás Iparraguirre, quesero de L.C.A., a cargo de la organización y del trabajo dentro de la fábrica.
“Desde el comienzo, cuando le presentaron el proyecto, sabía que este trabajo iba a requerir de un equipo idóneo e importante y, pese a algunas complicaciones que se pudieron haber encontrado en el camino para lograr el reto, se pudo elaborar un buen producto”, concluyó Chávez.