02/08/2026 - Edición Nº1272

Política

Apertura al diálogo

Histórica conferencia de prensa de CFK: qué dijo el 2 de agosto de 2008

02/08/2026 | Reivindicó la Resolución 125 y bancó a Guillermo Moreno. También defendió la credibilidad del INDEC. Qué dijo de Julio Cobos.



El 2 de agosto de 2008, hace exactamente 18 años, Cristina Kirchner enfrentaba a periodistas nacionales y extranjeros para ofrecer una conferencia de prensa con agenda abierta.

En aquel momento era presentada como una señal de apertura y diálogo con los medios. Con el paso del tiempo, sin embargo, aquella jornada adquiriría otra dimensión: sería la primera y, a la postre, una de las últimas experiencias de ese tipo durante sus gobiernos.

La conferencia duró una hora y 40 minutos y tuvo una particularidad que la convirtió en noticia incluso antes de comenzar: desde que el kirchnerismo había llegado al poder, en mayo de 2003, no se había realizado una rueda de prensa presidencial con esas características y con preguntas abiertas de periodistas nacionales y extranjeros.

El formato elegido tampoco fue casual. Se trató de una modalidad de “rueda de prensa minimalista”, en la que cada periodista podía formular una pregunta pero no realizar una repregunta posterior. La organización había tomado como referencia una propuesta llegada al Gobierno a través de la Fundación Konrad Adenauer.

El resultado fue una jornada cargada de definiciones políticas, económicas y de gestión. Cristina Kirchner defendió su primer semestre de gobierno después de una etapa marcada por el conflicto con el campo, la polémica por el INDEC, las críticas a Guillermo Moreno, el proyecto del tren bala y las tensiones dentro del oficialismo.

Con el tiempo, el episodio también quedó registrado por lo que sucedió después: la conferencia de prensa no se convirtió en una práctica habitual del Gobierno. La comunicación presidencial se apoyó progresivamente en actos, discursos, cadenas nacionales y escasas entrevistas individuales, mientras aquel formato de preguntas abiertas quedó como una excepción.

“Volvería a hacer todas y cada una de las cosas que hice”

Uno de los momentos centrales de la conferencia llegó cuando Cristina fue consultada por el balance de sus primeros ocho meses de gestión. Su respuesta fue contundente: “Volvería a hacer todas y cada una de las cosas que hice”.

En ese contexto, también ratificó a Guillermo Moreno y pidió “no satanizar” al secretario de Comercio Interior.

Sobre el INDEC, sostuvo que “fue manejado política y mediáticamente” y defendió los números oficiales frente a los cuestionamientos sobre las estadísticas de inflación.

La definición política fue clara: “La que decide su continuidad o no es la Presidenta”, afirmó al referirse a Moreno.

Sobre el tren bala, sostuvo: “No significa un solo peso de erogación por parte del Estado nacional, sino que se realizará con un préstamo financiado por bancos franceses. El sistema ferroviario fue devastado. Es difícil dar buena calidad de servicio con tarifas tan bajas”.

La 125, el campo y una autocrítica

La conferencia se produjo pocas semanas después del final del conflicto por la Resolución 125, que había establecido un sistema de retenciones móviles para las exportaciones agropecuarias y provocado un enfrentamiento de enorme intensidad entre el Gobierno y las entidades del campo.

Cristina no manifestó arrepentimiento por haber impulsado aquella medida. Por el contrario, sostuvo: “Volvería a impulsar la Resolución 125 de retenciones móviles”.

Para la Presidenta, el debate había significado una discusión inédita sobre la distribución del ingreso: “Por primera vez en la Argentina las instituciones de la democracia nos pusimos a discutir en serio, con posibilidad de ser sancionada, una ley que por primera vez tocaba la redistribución del ingreso en la Argentina”.

También cuestionó duramente la protesta rural: “Nunca se vio desde la recuperación de la democracia hasta ahora un nivel de virulencia, de lockout patronal y cortes que impidieron el abastecimiento”.

Luego, Cristina reconoció: “Tal vez la lección o la autocrítica que debería hacerme es cierto grado de ingenuidad ante la afectación de lo que yo considero son privilegios”.

Y profundizó: “Fui demasiado ingenua porque no contaba con el poder de sectores que, si bien son pequeños en número, son muy fuertes en poder económico”.

El anuncio de una nueva Ley de Radiodifusión

Entre las definiciones de aquella jornada hubo además un anuncio que, visto retrospectivamente, adquiriría enorme relevancia política: el Gobierno impulsaría una nueva Ley de Radiodifusión.

Cristina explicó que la legislación vigente había sido sancionada durante la dictadura y consideró que ya no respondía a la realidad tecnológica: “Cuando se sancionó la actual ley de Radiodifusión, durante la dictadura, lo más moderno que existía en la Argentina era la televisión a color, ni siquiera había fax”. Preludio del arduo debate del 2009 cuando se desató la guerra con Clarín.

La Presidenta planteó que el nuevo marco debía contemplar “las demandas de pluralidad” y la participación de sectores “culturales, comunitarios, públicos y privados”.

Cobos, el gabinete y una respuesta que llamó la atención

Otro de los temas inevitables era la relación con Julio Cobos, quien por entonces ocupaba la Vicepresidencia y atravesaba una relación cada vez más complicada con el oficialismo.

Consultada sobre si consideraba que Cobos tenía “perfil de traidor”, Cristina evitó la confrontación directa: “No me corresponde adjetivar la decisión del vicepresidente”, respondió. Y agregó: “Tengo mucho respeto por las instituciones”.

También fue tajante ante una pregunta sobre posibles modificaciones en su gabinete: “No”.

La oposición interpretaría esa negativa como una señal de que el Gobierno no tenía intención de revisar su rumbo pese al conflicto con el campo y a las críticas acumuladas.

Las críticas de la oposición: “Habló mucho y no dijo nada”

La conferencia fue celebrada por algunos dirigentes opositores por el solo hecho de que la Presidenta hubiera aceptado responder preguntas. Pero, en términos generales, las críticas fueron duras.

Mauricio Macri sostuvo: “Celebro que haya retomado el diálogo con la prensa, pero lamento profundamente que no haya tenido autocrítica”.

El entonces jefe de Gobierno porteño cuestionó que Cristina no hubiera hablado de “los cambios de funcionarios que la sociedad reclama”, ni de la inflación, Aerolíneas Argentinas o la situación de Córdoba.

Alberto Rodríguez Saá habló de una “sobredosis de soberbia” y calificó la conferencia como poco seria. Según su interpretación, Cristina buscaba “arrebatarle la tapa de los diarios al campo”.

Margarita Stolbizer también cuestionó la falta de autocrítica y lanzó una definición particularmente gráfica: “Esta conferencia fue un caso de lo que en las clases de periodismo se ejemplifica con ‘el perro que muerde al hombre: no hubo noticia’”.

En tanto, Patricia Bullrich coincidió en que “no hubo novedades” y sostuvo que no había existido “una verdadera autocrítica de lo sucedido”.

Desde el radicalismo, Gerardo Morales afirmó: “Pensábamos que era Néstor. Pero no, son los dos”, en referencia a la percepción opositora sobre el denominado doble comando presidencial.

Y Ricardo López Murphy resumió su impresión con otra frase contundente: “Nunca escuché un acto de arrogancia y soberbia equivalente”.

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