El seleccionado argentino femenino de lacrosse cerró su participación en el Mundial de Tokio 2026 en el noveno puesto, la mejor ubicación histórica del equipo en la máxima competencia de este deporte. La cifra cobra otra dimensión si se la compara con la edición anterior, disputada en 2022 en Towson, Estados Unidos, donde el conjunto nacional había finalizado en el puesto 26.
El camino hasta Tokio no fue sencillo. Argentina llegó al certamen tras clasificarse por primera vez a la División 1, la categoría que reúne a las 16 mejores selecciones del planeta, luego de quedarse con el quinto puesto del Campeonato Panamericano disputado en Florida. Aquel resultado le permitió sumarse a Puerto Rico, Haudenosaunee, Canadá y Estados Unidos como representantes de la región en el certamen japonés.
En la fase de grupos, el equipo dirigido por Nicolás Prandi mostró una consistencia inédita para su historia reciente, lo que le permitió avanzar a la ronda de clasificación por los puestos superiores en lugar de pelear, como en ediciones pasadas, por escapar de los últimos lugares de la tabla.
Uno de los partidos más recordados del recorrido fue el triunfo 10-9 ante Irlanda, que le permitió a la Albiceleste asegurarse matemáticamente un lugar entre los diez mejores del mundo, algo inédito para el lacrosse femenino nacional. Ese resultado abrió la puerta al cruce por el noveno puesto ante Filipinas, que también disputaba su primer Mundial en la historia. En este caso también fue victoria para la selección, que se impuso 9-8. Argentina había empatado a falta de 7 segundos para terminar el tiempo reglamentario, y luego Emilia Diliberto cerró el partido en la prórroga para impulsar al país al mejor puesto de su historia.
🥍 ¡EL GOL DE EMILIA DILIBERTO PARA GANAR EL PARTIDO!
— NS Sports (@NSSportsOK) August 1, 2026
🇦🇷 Argentina se ubicó en el noveno puesto del Mundial Femenino de Lacrosse, deporte que será olímpico en 🇺🇸 Los Angeles 2028. pic.twitter.com/IFv231Qxii
El logro tiene un condimento extra: el lacrosse será deporte olímpico en Los Ángeles 2028, en su formato sixes, y el buen andar en Tokio se transforma en un espaldarazo clave de cara a esa clasificación. La confederación argentina viene remarcando que competir contra selecciones de peso es fundamental para seguir creciendo antes de la cita olímpica.
Para un deporte que en Argentina empezó a practicarse hace poco más de quince años, con recursos caseros y sin demasiada exposición mediática, el noveno puesto en un Mundial de 16 equipos no es un dato menor: es la confirmación de que el trabajo de base viene dando sus frutos, y de que la Selección ya se anima a soñar con la gran cita de Los Ángeles.
El lacrosse es un deporte que tiene su origen entre los nativos norteamericanos, practicado originalmente por pueblos como los Haudenosaunee (Confederación Iroquesa) desde hace varios siglos como parte de rituales comunitarios y de preparación para la guerra. Con el tiempo fue adoptado y reglamentado por colonos canadienses en el siglo XIX, hasta convertirse en el deporte nacional de Canadá y en una disciplina de alto crecimiento en Estados Unidos, Australia e Inglaterra.
Se juega con un stick (palo) que tiene una red en su extremo, con el que los jugadores atrapan, transportan y lanzan una pequeña pelota de goma hacia el arco rival. Cada equipo busca convertir goles impactando la pelota dentro del arco contrario, en partidos divididos en cuartos, combinando velocidad, contacto físico y una fuerte exigencia técnica para el manejo del stick.
Existen distintas variantes: el formato de campo tradicional, jugado con equipos de diez o doce integrantes según sea masculino o femenino, y el formato sixes, más dinámico y con menos jugadores por equipo, pensado para transmisiones televisivas y que será justamente el que debute en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. En la rama femenina, a diferencia de la masculina, el contacto físico está más limitado y no se permite el uso de equipo de protección tan pesado, lo que le da un perfil de juego más veloz y técnico.