Pemex cerró el segundo trimestre con ganancias y mejores indicadores operativos, aunque su recuperación continúa atada al precio del petróleo y al respaldo estatal. La empresa registró una utilidad neta de 18.000 millones de pesos mexicanos, frente a 59.500 millones en igual período de 2025. Esa comparación impide presentar el resultado como un simple regreso a los beneficios: hubo ganancia, pero fue 69,7% menor en términos interanuales. Al mismo tiempo, los ingresos crecieron 30,3%, hasta 510.400 millones, y el resultado operativo pasó de una pérdida de 11.100 millones a un saldo positivo de 85.500 millones. El trimestre combinó así una mejora industrial apreciable con una utilidad final menos espectacular.
El reporte de Petróleos Mexicanos muestra un EBITDA de 144.200 millones de pesos, 89,9% superior al del año anterior. La producción total de hidrocarburos alcanzó 2,447 millones de barriles equivalentes diarios y la elaboración en refinerías superó un millón de barriles por día. Las ventas internas de productos petrolíferos aumentaron 9,8%. Son señales de mayor utilización de activos, pero conviven con un factor externo decisivo: la mezcla mexicana de exportación promedió 81,76 dólares por barril en el semestre, 30,2% más. Una parte relevante del impulso vino del mercado, no solamente de eficiencias permanentes.
México es un país entre los Estados Unidos y América Central, conocido por las playas en el Pacífico y el golfo de México, y su diverso paisaje de montañas, desiertos y selvas.
Más producción, distinto margen
La producción de líquidos subió 1,7% y el procesamiento de crudo en refinerías avanzó 2,9%. Esos cambios importan porque una petrolera integrada no depende solo de extraer más: necesita convertir barriles en combustibles con márgenes suficientes y reducir interrupciones. El aumento de ventas domésticas sugiere una mayor presencia de producto propio, aunque no demuestra por sí mismo rentabilidad en cada instalación. La prueba será mantener volúmenes cuando el precio internacional se modere y cuando las plantas requieran mantenimiento. Si el resultado se sostiene bajo condiciones menos favorables, habrá evidencia de una recuperación operativa estructural; si se desvanece, el trimestre habrá sido principalmente una ventana de precios altos.
La comparación entre EBITDA y utilidad neta permite ver el peso de intereses, impuestos, costos financieros y otros rubros que aparecen después de la operación. Pemex puede producir más y aun así transferir gran parte de ese avance al servicio de obligaciones acumuladas. Por eso el plan público de apoyo no debe evaluarse solamente por dinero inyectado, sino por su capacidad para modificar la estructura de costos y vencimientos. El antecedente del rescate financiero de Pemex sigue siendo relevante: sin disciplina de inversión y transparencia, aliviar deuda hoy puede recrearla mañana.

Pemex ganó 18.000 millones de pesos, menos que en el mismo trimestre de 2025.
La deuda marca el horizonte
La deuda financiera bajó 9,1% desde el cierre de 2025 y quedó en 77.500 millones de dólares al 30 de junio. La reducción es material, y el hecho de que solo 16% sea de corto plazo mejora el perfil inmediato de vencimientos. Sin embargo, el saldo todavía limita decisiones productivas y mantiene una conexión estrecha entre la petrolera y las cuentas públicas mexicanas. Cada garantía, capitalización o beneficio fiscal compite con otras prioridades presupuestarias. El objetivo no puede ser únicamente refinanciar; debe lograr que la operación genere efectivo suficiente para cubrir mantenimiento, inversión y deuda sin apoyos extraordinarios continuos.

Producción y refinación mejoraron con el apoyo de un crudo más caro.
Desde Ciudad de México, la administración deberá decidir cómo repartir recursos entre exploración, refinerías, transición energética y saneamiento financiero. Concentrarse solo en producción podría dejar plantas ineficientes; privilegiar únicamente la deuda podría deteriorar activos que sostienen los ingresos futuros. El trimestre ofrece una base mejor que la de comienzos de año, pero no resuelve esa tensión. Las próximas cuentas deberán mostrar flujo de caja, costo por barril y desempeño por refinería, además de utilidad consolidada. Pemex habrá cambiado de trayectoria cuando pueda conservar esos avances con precios menos favorables y menor asistencia extraordinaria del Tesoro.