Colombia declaró una situación de desastre nacional para anticipar los efectos de El Niño 2026-2027. El decreto tendrá una vigencia inicial de doce meses y habilita una coordinación extraordinaria de recursos, entidades y gobiernos territoriales. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo identificó 558 municipios con riesgo alto o muy alto de desabastecimiento hídrico, de los cuales 111 presentan condiciones críticas. Las autoridades estiman una probabilidad superior al 95% de fortalecimiento durante el segundo semestre y un 63% de que el episodio alcance intensidad muy fuerte.
La alerta no describe una sequía uniforme. Cada territorio parte de reservas, redes y capacidades diferentes, y el contraste entre acueductos urbanos y rurales es profundo: la cobertura de acceso ronda 83% en ciudades y apenas 46% en zonas rurales. Un mismo descenso de lluvias puede ser manejable para una capital con embalses y devastador para una comunidad dependiente de una fuente superficial. En Bogotá, el debate suele concentrarse en niveles de almacenamiento; en cientos de municipios pequeños, el problema incluye bombas, tuberías, tanques y personal técnico. El agua disponible depende tanto del clima como de la infraestructura.
Colombia es un país del extremo norte de Sudamérica. Su paisaje cuenta con bosques tropicales, las montañas de los Andes y varias plantaciones de café.
Una cadena que llega a precios y energía
Menos agua afecta cultivos, ganadería y transporte de alimentos antes de aparecer en el precio minorista. Los municipios pueden perder cosechas, aumentar compras de agua y destinar presupuesto de obra a emergencias. Al mismo tiempo, Colombia depende de generación hidroeléctrica, por lo que embalses bajos pueden elevar el uso de fuentes térmicas y presionar costos. El plan oficial incorpora seguridad hídrica, alimentaria, energética, sanitaria y ambiental porque esas áreas se refuerzan entre sí. Proteger una captación sin asegurar electricidad para bombearla, por ejemplo, resuelve solo una parte de la vulnerabilidad.
Los incendios forestales agregan otra presión. El Gobierno incorporó dos helicópteros especializados y planificó ampliar sistemas de alerta temprana, además de reforzar dispositivos ya instalados. La capacidad aérea ayuda a contener focos, pero no reemplaza brigadas locales, accesos, vigilancia ni prevención de quemas. La anticipación es especialmente importante porque un episodio muy fuerte podría extenderse hasta el primer trimestre de 2027. La experiencia regional con planes ante El Niño muestra que la preparación debe comenzar antes de que los embalses y suelos alcancen niveles críticos.

Colombia declaró desastre nacional antes de la fase más intensa de El Niño.
El financiamiento entra en disputa
El Consejo de Estado suspendió provisionalmente dos disposiciones que permitían trasladar cerca de cuatro billones de pesos a la gestión del riesgo sin pasar por el Congreso. La declaración de desastre permanece vigente, pero el mecanismo financiero enfrenta un límite judicial. Esa diferencia obliga a la administración saliente y al próximo gobierno a separar urgencia de legalidad presupuestaria. Anticipar no autoriza a omitir controles. El reto será conseguir recursos con trazabilidad suficiente y evitar que una disputa institucional demore obras pequeñas que podrían prevenir una crisis mayor.

Hay 558 municipios en riesgo hídrico y 111 en condición crítica.
La prioridad debería concentrarse en los 111 municipios críticos: rehabilitar fuentes, reparar fugas, asegurar almacenamiento y acordar rutas de abastecimiento antes de los picos de demanda. También hace falta información pública que permita comparar ejecución y resultados. Los camiones cisterna son necesarios en una emergencia, pero no sustituyen sistemas permanentes. El nuevo gobierno recibirá un fenómeno ya declarado y una financiación parcialmente cuestionada, por lo que deberá tomar decisiones rápidas bajo vigilancia jurídica. El éxito no consistirá en movilizar más recursos durante la sequía, sino en reducir cuántas comunidades llegan a necesitar asistencia extrema.