Más de 50.000 personas atravesaron en apenas dos días la frontera entre Marruecos y Ceuta, en una movilización sin precedentes que dejó al menos 72 fallecidos y más de 1.000 asistidos por los servicios sanitarios.
El ingreso comenzó el jueves por tierra y mar. Miles intentaron avanzar nadando, trepando el rompeolas o superando las vallas que separan el territorio español del norte de África. Algunas víctimas murieron ahogadas y otras fueron aplastadas durante las avalanchas humanas.
Las autoridades españolas informaron que más de 48.000 personas regresaron a Marruecos dentro de las primeras 48 horas. Durante el fin de semana continuaron los retornos, mientras policías y militares reforzaban los puntos de acceso y trataban de recuperar la normalidad en una ciudad desbordada por la magnitud de la crisis.

El balance continúa marcado por fuertes diferencias. Mientras España confirmó 72 muertes, el Ministerio del Interior marroquí reconoció solo 11 fallecidos, principalmente por ahogamiento, y aseguró que revisaba los reportes difundidos desde el otro lado de la frontera.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, afirmó además que la morgue local había recibido 88 cuerpos, aunque aclaró que parte de ellos correspondía a intentos anteriores registrados durante las últimas semanas. La recuperación de cadáveres en aguas marroquíes podría modificar nuevamente la cifra final.
Marruecos atribuyó la estampida a rumores difundidos en redes sociales, redes de tráfico de personas y una interpretación errónea de una resolución judicial española que impedía ciertas devoluciones inmediatas en el mar. La falta de empleo, la pobreza y la expectativa de llegar a Europa también empujaron a miles de jóvenes y familias a arriesgar sus vidas.
España desplegó más efectivos y colocó una barrera flotante de 500 metros frente a la costa de Ceuta. Además, 22 países de la Unión Europea reclamaron una estrategia coordinada para proteger las fronteras exteriores del bloque.
Italia anunció controles temporales para viajeros no comunitarios procedentes de España durante un mes, aunque la medida no afecta a ciudadanos españoles ni de otros países europeos.

Ceuta, bajo soberanía española desde el siglo XVII, es junto con Melilla una de las dos únicas fronteras terrestres entre la Unión Europea y África. Esa ubicación la convirtió durante décadas en uno de los principales puntos de presión migratoria del continente.
El Gobierno español rechazó que su programa de regularización para más de medio millón de extranjeros haya provocado la llegada masiva. También remarcó que quienes ingresaron irregularmente al enclave no pueden trasladarse a la península ni circular libremente por el espacio Schengen.