Mientras distintos indicadores muestran un aumento del endeudamiento de los hogares y la pérdida de poder adquisitivo continúa ocupando el centro de la discusión económica, el presidente Javier Milei eligió profundizar su discurso contra la intervención estatal. El mandatario sostuvo que, aunque todavía existen argentinos que no llegan a fin de mes, la situación es mejor que al inicio de su gestión y descartó que el Estado deba intervenir para asistir a quienes se endeudaron.

"No somos Suiza, pero estamos mucho mejor. Si hoy hay gente que no llega a fin de mes, es mucho menos que lo que había cuando iniciamos y había un país al borde del colapso", afirmó durante una entrevista con Radio Mitre, en un mensaje que buscó reforzar la narrativa oficial sobre la recuperación económica.
La definición más fuerte llegó cuando fue consultado por las familias que tomaron nuevos préstamos para cancelar deudas anteriores y ahora enfrentan dificultades para pagar las cuotas. "Es una transacción entre privados, lo tienen que arreglar entre privados", respondió. Horas antes, en otra entrevista televisiva, había sido aún más tajante: "¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo? No".
Las declaraciones no pasaron inadvertidas porque coinciden con un escenario de creciente fragilidad financiera de los hogares. Según datos del Banco Central, más de 20 millones de personas mantienen créditos vigentes y cerca de 5,8 millones presentan atrasos superiores a los 90 días. Paralelamente, el Banco Nación debió refinanciar durante este año más de 62.000 deudas por un monto superior a los 310.000 millones de pesos.
En la Casa Rosada consideran que el aumento del crédito forma parte de una economía que volvió a funcionar tras la estabilización macroeconómica y rechazan que el incremento de la morosidad represente un problema estructural. Bajo esa lógica, Milei insistió en destacar los indicadores que considera favorables para su gestión.
"El PBI creció 11% desde que llegamos, estamos en récord histórico de consumo, de exportaciones y con los salarios en dólares más altos desde 2017", aseguró el Presidente, quien volvió a plantear que la prioridad del Gobierno sigue siendo consolidar la estabilidad antes que aplicar políticas de asistencia.
El mandatario también relativizó las consecuencias del cierre de empresas y sostuvo que la dinámica económica genera nuevas oportunidades laborales. "Así como se destruyen empresas, se crean empresas", afirmó, en línea con la visión liberal que sostiene desde el inicio de su administración.
Las declaraciones se producen en un momento en que el Gobierno intenta sostener la centralidad de su programa económico mientras avanza en el Congreso con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, el proyecto de Inocencia Fiscal y otras iniciativas consideradas estratégicas para el segundo semestre.

En ese contexto, Milei volvió a presentar la reforma del Banco Central como una herramienta para impedir el financiamiento monetario del déficit y consolidar el proceso de desinflación. Además, destacó la visita de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, a quien describió como una dirigente que llegó al país para comprobar "el éxito" del programa económico.
Con ese discurso, el Presidente busca reforzar un mensaje político que atraviesa toda su gestión: sostener que la recuperación llegará por el orden macroeconómico y el funcionamiento del mercado, aun cuando persistan dificultades para una parte importante de la población.