05/08/2026 - Edición Nº1275

Internacionales

Prevención sin pausa

Volcán Puracé en alerta: el reto de sostener la cooperación internacional

04/08/2026 | Colombia reforzó los preparativos tras nuevas emisiones de ceniza, mientras la reactivación expone las dificultades para mantener fondos y equipos disponibles.



El volcán Puracé, ubicado en el departamento colombiano del Cauca, continúa bajo alerta naranja después de registrar cambios importantes en su actividad interna, emisiones de gases y expulsiones de ceniza. La situación obligó a reforzar los preparativos en las poblaciones cercanas y abrió un interrogante que supera las fronteras del país: cómo mantener la ayuda disponible cuando una amenaza natural disminuye, pero puede regresar semanas o meses después.

El último informe técnico registró seis emisiones de ceniza, algunas con columnas cercanas a un kilómetro de altura. Las partículas fueron transportadas por el viento hacia el norte de Popayán y distintas comunidades rurales del municipio de Puracé. Además, los valores observados durante los últimos días se encuentran entre los más elevados detectados mediante el monitoreo instrumental.

La alerta naranja no significa que una gran erupción sea inevitable o inmediata. Indica que el comportamiento del sistema volcánico cambió de manera considerable y que las autoridades deben estar preparadas para una posible escalada.

Colombia activó su Sala de Crisis Nacional y convocó una reunión extraordinaria con organismos de respuesta, autoridades regionales y municipios ubicados en el área de influencia. El operativo incluye la revisión de rutas de evacuación, refugios temporales, comunicaciones, servicios sanitarios y capacidades para asistir a las familias que pudieran quedar expuestas.

Una amenaza que regresó después del operativo

El aspecto más llamativo aparece al observar lo ocurrido durante los últimos meses. El Puracé ya había permanecido en alerta naranja entre noviembre de 2025 y enero de 2026. En aquella ocasión se desplegó una operación anticipatoria respaldada por fondos humanitarios internacionales.


Las columnas expulsadas por el Puracé pueden dispersar ceniza hacia poblaciones cercanas del departamento colombiano del Cauca.

El programa contó con 80.000 francos suizos, contempló a unas 40.000 personas bajo riesgo y asistió directamente a 880 habitantes. Cerca de 70 personas fueron evacuadas preventivamente durante un mes, mientras otras familias recibieron dinero para necesidades básicas, filtros de agua, depósitos, elementos de higiene, mascarillas y apoyo para mejorar las comunicaciones.

La intervención terminó a finales de enero y su informe final fue publicado el 21 de julio. Menos de dos semanas después, el Puracé regresó a la alerta naranja.

Esa coincidencia expone el inesperado desafío para la cooperación internacional: los programas humanitarios tienen presupuestos, fechas de cierre y objetivos definidos, pero los volcanes no respetan esos calendarios.

Ayudar antes de que ocurra una tragedia

La experiencia anterior también reveló obstáculos concretos. Algunas familias se resistieron a evacuar por temor a perder sus viviendas, cultivos y animales. En varias zonas había poca cobertura telefónica, las distancias complicaban la entrega de suministros y la disponibilidad de un único proveedor retrasó parte de las ayudas económicas.

El principal aprendizaje fue que la preparación necesita continuidad. Los refugios requieren mantenimiento, los depósitos deben conservar agua segura, las comunicaciones tienen que permanecer operativas y las comunidades necesitan información incluso cuando la actividad parece disminuir.


El mapa de amenaza permite identificar los sectores más expuestos y organizar las medidas preventivas frente a una eventual escalada volcánica.

Por ahora, la respuesta anunciada continúa encabezada por organismos colombianos y no se informó un pedido formal de asistencia extranjera. Sin embargo, el caso representa una prueba relevante para el sistema humanitario mundial: encontrar mecanismos flexibles que permitan sostener recursos sin esperar a que una erupción provoque víctimas.

El Puracé forma parte de la cadena volcánica Los Coconucos, se encuentra a unos 27 kilómetros de Popayán y posee un extenso historial de actividad. Desde 1827 se documentaron al menos quince erupciones, mientras que la última de magnitud considerable ocurrió en marzo de 1977.

La pregunta más importante no es solamente si el volcán entrará en erupción, sino si las instituciones podrán permanecer preparadas durante una crisis prolongada, cambiante y sin una fecha clara de finalización.