04/08/2026 - Edición Nº1274

Internacionales

Alerta energética

Reino Unido podría caer en recesión si sigue cerrado el estrecho de Ormuz

03/08/2026 | Un bloqueo prolongado encarecería combustibles, alimentos y servicios durante 2027, mientras familias y empresas afrontarían nuevas presiones.



El cierre del estrecho de Ormuz, una angosta vía marítima situada entre Irán y Omán, amenaza con provocar una nueva crisis económica en Reino Unido. Las últimas proyecciones advierten que, si el paso no recupera su actividad antes de mediados de 2027, la economía británica podría terminar el próximo año en recesión.

El escenario más negativo contempla que el crecimiento se reduzca al 0,5% durante 2026 y que la actividad caiga un 0,2% en 2027. Aunque el porcentaje parece pequeño, significaría que el país produciría menos, numerosas compañías venderían menos y el mercado laboral podría perder fuerza.

El mayor problema sería la inflación. Si la interrupción continúa, el aumento general de los precios podría llegar al 6,4% hacia finales de este año, golpeando especialmente a los hogares con menores ingresos.


Rachel Reeves, ministra de Finanzas. El Gobierno británico enfrenta el desafío de contener las facturas domésticas mientras un nuevo shock energético amenaza el crecimiento y la inflación.

Una crisis que llegaría al bolsillo

El Reino Unido no necesita comprar directamente todo su petróleo en el golfo Pérsico para sufrir las consecuencias. El crudo, el gas y los combustibles se comercializan en mercados internacionales, por lo que cualquier reducción importante de la oferta eleva los valores en casi todos los países.

Ese incremento puede trasladarse rápidamente al precio de la nafta, la calefacción, la electricidad, los pasajes y los alimentos. También afecta a fábricas, transportistas y comercios, que enfrentan costos mayores y suelen trasladar parte de esos gastos a los consumidores.

Si la energía permanece en alza, el Banco de Inglaterra tendría menos margen para bajar las tasas. Esto mantendría elevados los intereses de créditos, préstamos comerciales e hipotecas, dificultando tanto el consumo de las familias como las inversiones empresariales.


Los hogares del Reino Unido ya atravesaron fuertes variaciones en sus gastos de energía durante los últimos años, una situación que podría agravarse si continúa cerrado Ormuz.

En un panorama más favorable, con el estrecho nuevamente operativo antes de octubre, la economía británica crecería alrededor de 0,8% en 2026 y 1,2% durante 2027. La inflación alcanzaría un nivel menor y luego comenzaría a desacelerarse.

La ruta que condiciona al mundo

Antes del conflicto, por Ormuz circulaban casi 20 millones de barriles de petróleo por día. Además, atravesaba esa zona cerca de una quinta parte del comercio global de gas natural licuado, utilizado para generar electricidad, abastecer industrias y calefaccionar viviendas.

Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos cuentan con algunos oleoductos alternativos, pero su capacidad no alcanza para reemplazar todo el volumen transportado por mar. Qatar, uno de los mayores exportadores internacionales de gas, tampoco dispone de otra ruta marítima para sacar buena parte de sus cargamentos.

La importancia estratégica del lugar no es nueva. Las rutas internacionales de navegación fueron organizadas formalmente en 1968. Durante la guerra entre Irán e Irak, en la década de 1980, petroleros fueron atacados y las aguas quedaron expuestas a minas, aunque el tránsito nunca se detuvo por completo.

El estrecho volvió a convertirse en un foco de tensión durante 2019, cuando varios buques fueron atacados o retenidos en medio del enfrentamiento entre Irán y las potencias occidentales.

Las conversaciones anunciadas para este lunes entre Estados Unidos e Irán alimentan la posibilidad de una salida diplomática. Teherán también mantiene contactos con Omán para acordar nuevas condiciones de navegación, pero todavía no existe una garantía concreta de reapertura. Mientras continúe la incertidumbre, el futuro económico británico dependerá en gran medida de una franja de agua ubicada a miles de kilómetros de Londres. Lo que ocurra allí podrá definir cuánto costará llenar un tanque, calentar una casa o hacer las compras durante los próximos meses.