Boca sigue buscando un delantero más en este mercado de pases. Tras la incorporación de Sebastián Villa, Rodolfo Arruabarrena continuó pidiendo la llegada de otro atacante, en gran parte por las constantes complicaciones físicas de Adam Bareiro.
En ese marco, comenzó a aparecer un nombre que promete generar ruido: Ezequiel "Chimy" Ávila, delantero de 32 años que quedó libre tras salir del Real Betis de España.
Según trascendió, Ávila fue ofrecido directamente a Juan Román Riquelme. El presidente del Xeneize se comunicó luego con Arruabarrena para conocer su postura.
La respuesta del cuerpo técnico marcó el estado actual del asunto: el Chimy no integra la nómina de los 10 delanteros elegidos inicialmente por el Vasco. Es decir, es una alternativa disponible, pero no una prioridad.
En la mesa del entrenador figuran hoy otros tres nombres bien puntuales: David Romero, Lucas Passerini y Nicolás Fernández. Sobre ellos avanza Boca en primer término.
Sólo si ninguna de esas negociaciones prospera, y tampoco se avanza por otros pedidos del DT, la carta del Chimy podría reactivarse. Por ahora, el rosarino queda como opción en la lista de espera.

Nacido en Rosario, Santa Fe, Ávila salió de las inferiores de Tiro Federal, donde debutó como profesional en 2010, con apenas 16 años. Durante su etapa formativa también pasó por las inferiores de Boca, aunque no logró consolidarse y terminó forjando su carrera por otros caminos.
Luego jugó en Espanyol de Barcelona, San Lorenzo, Huesca, Osasuna y, finalmente, Real Betis. Su recorrido en el fútbol español se ganó respeto por entrega, jerarquía en el juego aéreo y capacidad de generar juego para el equipo.
En Betis fue héroe en la última Copa del Rey, con dos goles clave que ilusionaron incluso a los hinchas de Boca con su posible llegada. A lo largo de su carrera, acumula 60 goles en 323 partidos oficiales.
Tras quedar libre de manera inesperada —el Betis ejecutó una cláusula para cortarle el vínculo pese a que le quedaba un año más de contrato—, Ávila dejó una reflexión durísima sobre el mundo del fútbol: "El fútbol es un tráfico humano legalizado".
La frase lo pinta emocionalmente golpeado por la manera en que terminó su ciclo en España, pero también lo muestra en un momento en el que necesita reubicarse y busca destino.