En Carlos Tejedor, la forestación rural busca dejar de ser una iniciativa aislada de cada productor para convertirse en una política planificada. El Concejo Deliberante aprobó por unanimidad una ordenanza que promueve la plantación de árboles en los campos, con asesoramiento técnico, un incentivo económico y un registro de las nuevas forestaciones.
La propuesta fue impulsada por el comerciante y productor agropecuario Dante Garciandía y el consultor agropecuario y docente Mario Alvez de Mello, quienes trabajaron durante varios meses en el proyecto y lo presentaron mediante la "Banca del Pueblo", el mecanismo de participación ciudadana que permite a los vecinos acercar propuestas al ámbito legislativo municipal.
La iniciativa surgió a partir de una experiencia concreta de Garciandía con la plantación de eucaliptus para generar sombra para los animales y de los antecedentes del vivero municipal, que desde hace algunos años trabaja con distintas especies destinadas a la forestación rural.
“Nos pareció oportuno que además de que haya un plan y algún incentivo al productor no había en el distrito de Carlos Tejedor una ordenanza como tal”, explicó.
Siembra de pasturas (en su momento los animales comerán forraje y tendran sombra en mismo lote)Los impulsores analizaron antecedentes de otros municipios y trabajaron con los distintos bloques del Concejo Deliberante hasta darle forma a una propuesta adaptada a las características productivas del distrito. Tras pasar por comisión, el proyecto llegó al recinto y consiguió el acompañamiento unánime de los concejales.
Uno de los puntos centrales de la ordenanza es que los productores que estén al día con los impuestos municipales podrán acceder a un beneficio económico para la compra de plantas.
El municipio asumirá el 50% del costo total, mientras que el productor deberá afrontar el otro 50%. Pero la propuesta no se limita a subsidiar la adquisición de árboles: también contempla asesoramiento profesional para definir qué especies son adecuadas para cada campo y cuál es el mejor lugar para implantarlas.
De izquierda a derecha Dante Garciandía y Mario Alvez de MelloLa intención es evitar uno de los problemas que detectaron los autores de la norma: que el productor retire una planta del vivero, la coloque en su establecimiento y después descubra que la especie no era adecuada para las condiciones del terreno.
“No es lo mismo poner una planta que aguante la loma, que aguante una porción que se inunda, que aguante el frío o que aguante el calor”, explicó Garciandía.
En ese sentido, el objetivo es profesionalizar una actividad que ya existe en el distrito, pero que hasta ahora se desarrollaba sin una planificación general.
El objetivo inmediato de la ordenanza está puesto en el bienestar animal, especialmente en la generación de sombra para los rodeos durante los meses de altas temperaturas.
“Los beneficios están apuntados a bienestar animal, a sombra. Sabemos que los animales engordan mejor y más rápido cuando tienen sombra”, explicó Garciandía, quien destacó que los árboles también permiten proteger a los rodeos frente a las altas temperaturas del verano y las bajas temperaturas del invierno.
Los montes pueden ocupar entre un cuarto y media hectárea y ubicarse en distintos sectores de los establecimientos, de manera que los animales puedan pastorear alrededor de ellos y acceder a la sombra sin ingresar necesariamente al monte.
“La idea es que el animal no entre al monte, sino que ande alrededor. Por eso necesitan espacios grandes de al menos un cuarto o media hectárea”, detalló el productor, al explicar que estos sectores pueden utilizarse para rodeos de 300 o 400 cabezas y distribuirse en diferentes puntos del campo.
El eucaliptus aparece como una de las especies principales por su velocidad de crecimiento. Según los impulsores, en unos tres o cuatro años los árboles podrían alcanzar un tamaño suficiente para comenzar a generar una sombra significativa. También se contemplan casuarinas, álamos, olmos, fresnos, aguaribay y otras especies.
La ordenanza también establece que los productores deberán informar qué especies retiran y dónde serán plantadas. El objetivo es avanzar hacia un registro con datos georreferenciados de los montes, su superficie y el uso previsto
Ejemplo de monte armado por productor local (eucalitptus de 2° año)De esa manera, el municipio podrá empezar a conocer cuántos productores forestan, qué superficie representa la actividad y qué especies predominan en el distrito.
El proyecto también parte de una particularidad de Carlos Tejedor: los campos de la zona cuentan con poca vegetación y buena parte de los montes existentes fueron plantados hace décadas por los primeros pobladores.
“Acá en los campos es una zona que por su naturaleza no tiene plantas nativas como en La Pampa o en Córdoba, acá los campos están pelados”, explicó Garciandía. Según detalló, buena parte de los montes que todavía permanecen en los establecimientos tienen entre 70 y 80 años y fueron plantados por los primeros pobladores.
La implantación de nuevos árboles, además, enfrenta dificultades vinculadas con la disponibilidad y calidad del agua para riego. “Ha costado poner plantas. Primero porque no tenemos buena calidad de agua para regar. Entonces, cuando no tenemos un buen año de precipitaciones y el monte se tiene que implantar, si no tenemos un buen agua de riego es muy difícil lograrlo”, señaló.
Por eso, los impulsores consideran que el asesoramiento será clave para aumentar las posibilidades de éxito de cada forestación y evitar que el productor invierta en una especie que después no consiga adaptarse a las condiciones del campo.
En el distrito, además, existen experiencias previas que pueden servir como referencia. Garciandía mencionó el trabajo realizado por el ingeniero forestal Luis Carpineti en Timote, quien lleva más de una década realizando experiencias con eucaliptus.
Eucaliptus al 6° año de plantados, experiencia de Luis Carpineti en Timote “Hay mucha información que no está volcada prolija. Entonces creemos que la ordenanza va a ayudar a todo eso”, sostuvo el productor.
La ordenanza contempla además la participación de las escuelas primarias y secundarias del distrito, con actividades destinadas a explicar qué es la forestación, cuáles son sus objetivos y qué beneficios puede generar.
Ahora el Ejecutivo municipal tiene 90 días para reglamentar la ordenanza y poner en marcha el programa. El calendario será un factor importante: en Carlos Tejedor esperan comenzar con las plantaciones a partir de septiembre, cuando empieza la época más adecuada para avanzar con este tipo de trabajos.
La sombra para el ganado es el objetivo inmediato, pero la forestación rural podría incluso abrir en el futuro otras posibilidades para el distrito, desde la apicultura y el fortalecimiento de la flora y fauna hasta el secuestro de carbono y la producción de madera.