Nazareno Casero no esquiva las preguntas incómodas ni se refugia en el libreto políticamente correcto. Con la soltura de quien se crió entre camarines y estudios de televisión, el actor pasó por NewsDigitales para repasar los hitos de su carrera, su relación con la exposición y la etiqueta que muchos intentan usar como estigma: ser “el hijo de”.
Lejos de molestarse con el concepto de moda, Nazareno lo abraza con pragmatismo y humor. Ante la consulta sobre cómo se lleva con las críticas sobre su origen, fue contundente: “Con orgullo soy el hijo de Alfredo Casero. La verdad que lo entiendo, me divierto y es verdad. Llego a que me abran las puertas de un canal o aparecer en un lugar porque tuve la posibilidad que me dio mi viejo trabajando en su programa. Es una ventaja ante un montonazo de gente que no la tiene”.
Sin embargo, dejó en claro que la herencia familiar solo abre la puerta, pero no sostiene una carrera de décadas en la industria: “Después es raro que te mantengas o que un productor invierta guita en algo que depende de vos, o en producciones de afuera que nada tienen que ver con mi viejo. Si no servís, no te mantenés. He quedado afuera en un montón de castings y en otros sí. En un punto ya tenés que valerte por vos mismo”.
A lo largo de su filmografía y trayectoria televisiva, Casero protagonizó escenas donde el despojo físico jugó un rol narrativo fundamental. Recordando su participación en producciones de alto impacto visual y dramático como La historia de un clan, se sinceró sobre cómo vive esos desafíos frente a cámara: “Nunca dije 'me quiero desnudar', de hecho siempre pregunto si están seguros. Pero no me da vergüenza. Sigue generando algo en el público. Si confío en quien dirige o en el proyecto, no soy de decir que no por cuestiones personales. No todo me tiene que ser cómodo para actuar”.
Uno de los momentos cumbre de su carrera fue encarnar a Diego Armando Maradona en la bioserie sobre la vida del '10'. Al recordar esa interpretación icónica, Nazareno reflexionó sobre el respeto y la responsabilidad ética que implica contar la historia de una persona real y contemporánea: “Había mucho peso y nombres propios. Estás contando la historia de un familiar directo de gente que está viva. Siempre fui partidario de no molestar a una figura como Diego. Lo único que le podés regalar a una persona a ese nivel, y a su familia, es ser respetuoso y no molestarlos”.
Con la honestidad que lo caracteriza, Nazareno Casero dejó en claro en NewsDigitales que su motor sigue siendo el juego actoral, asumir riesgos y la búsqueda constante de proyectos que le devuelvan esa adrenalina que solo la actuación le puede dar.