Entran al kiosco, miran los precios, hacen cuentas y terminan llevando lo justo para seguir el día.
Para muchos trabajadores, el clásico almuerzo quedó atrás y fue reemplazado por una empanada y una gaseosa. Esa escena, que se repite cada vez más seguido, es uno de los cambios que observan quienes están todos los días detrás del mostrador.
En diálogo con NewsDigitales, el vicepresidente de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), Ernesto Acuña, aseguró que el consumo continúa en retroceso y que la situación del sector sigue siendo muy complicada
"Estamos vendiendo un 50% menos que cuando arrancó este gobierno", resumió.
Según explicó, la caída existe en todo el país, aunque con distinta intensidad.
"Si tenés un kiosco en Puerto Madero, Nordelta o Belgrano, seguramente te van a decir que venden entre un 10% y un 15% menos. Pero todos están abajo.
"En barrios como Villa Crespo o Villa Urquiza estamos un 50% menos y de Rivadavia para el sur hay colegas que venden apenas un tercio de lo que vendían antes. Muchos ya dicen que van a cerrar."
La misma realidad, agregó, se vive en el conurbano bonaerense y en buena parte del interior del país.

En los últimos meses distintos estudios mostraron que las familias modificaron sus hábitos de consumo para intentar hacer rendir el dinero.
Para Acuña, el cambio se ve todos los días.
"Hoy entra alguien, compra una empanada de mil pesos y una gaseosa. Ese pasó a ser el menú ejecutivo de mucha gente."
El dirigente aclaró que no cree que los argentinos reemplacen el almuerzo por un alfajor, como indicaba un informe difundido meses atrás, aunque reconoce que el bolsillo obliga a buscar alternativas cada vez más económicas.
"Muchos kioscos nos adaptamos. Yo, después de 28 años, empecé a vender panchos. Antes no lo hacía. La gente busca lo más barato para poder comer algo."
Y resumió la situación con una frase que, según dice, escucha todos los días.
"La plata no alcanza. La gente se adapta a lo que tiene."

La caída del consumo también empezó a sentirse en la cantidad de comercios que siguen abiertos.
Según Acuña, actualmente cierran en promedio 50 kioscos por día en todo el país.
"En 2023 había alrededor de 112.000 kioscos. A fines de 2024 ya quedaban unos 90.000 y hoy estamos por debajo de los 60.000."
Al mismo tiempo, explicó que crecieron los kioscos informales.
"Hay mucha gente que vende desde la ventana de su casa o arma un kiosco improvisado para tener algún ingreso. Eso pasa mucho en el conurbano y también en varias provincias."
El panorama que describen los kiosqueros coincide con el último informe de la consultora Scentia, que volvió a mostrar una caída del consumo masivo durante junio.
Según el relevamiento, las ventas retrocedieron 2,7% interanual y el acumulado de 2026 ya registra una baja de 2,9%.
Dentro de todos los canales comerciales, los kioscos fueron los más afectados, con una caída del 4,6% respecto del mismo mes del año pasado.

Los productos que más bajaron fueron los de limpieza para el hogar (-20,9%), desayuno y merienda (-13,2%), higiene y cosmética (-11%), además de alimentos e impulsivos, dos categorías tradicionales de los kioscos, que retrocedieron 8,5% cada una.
Las únicas excepciones fueron las bebidas, tanto alcohólicas como sin alcohol, que lograron aumentar sus ventas durante el mes.
Para Acuña, sin embargo, los números solo reflejan lo que los kiosqueros vienen viendo desde hace tiempo. "La gente no dejó de consumir porque quiere. Consume menos porque el dinero ya no le alcanza."