El polaco Bartłomiej Kubkowski, nadador de aguas abiertas de 31 años, se convirtió este fin de semana en la primera persona en el mundo en cruzar a nado el Mar Báltico entre Suecia y Polonia.
Fueron 55 horas ininterrumpidas en el agua y algo más de 160 kilómetros recorridos, en un desafío que combinó preparación, resistencia física y una batalla mental que llegó al límite.
Kubkowski se lanzó al agua el viernes desde Kåseberga, en la costa sur de Suecia, y llegó tambaleándose a la orilla de Dziwnów, en Polonia, al este de Świnoujście, el domingo por la tarde.
Durante más de dos días y dos noches enfrentó olas, viento y bajas temperaturas propias del Báltico, sin tocar el barco de apoyo en ningún momento, sin salir a la costa ni descansar en tierra firme.
Su equipo se ocupó de alimentarlo e hidratarlo con pinchos que le acercaban desde la embarcación, para respetar las reglas de este tipo de travesía extrema.
Durante la segunda noche, según reportó su propio equipo en redes sociales, el nadador llegó a sufrir alucinaciones producto del cansancio, la privación de sueño y las condiciones del mar.

No era la primera vez que Kubkowski intentaba unir ambos países a nado. Se trató de su quinto intento por completar esta ruta, un cruce que ya había estado a punto de conquistar en años anteriores, incluso en una ocasión en la que debió abandonar tras haber recorrido 159 de los 170 kilómetros previstos.
Esta vez, ajustó el trazado y logró lo que ningún nadador había conseguido antes: unir Suecia con Polonia por sus propias fuerzas. Más allá del logro deportivo, la travesía tuvo un objetivo solidario.
Kubkowski utilizó su desafío para recaudar fondos destinados al tratamiento del cáncer infantil en su país. Según informaron distintos medios europeos, su iniciativa superó los 715.000 zlotys, unos 166.000 euros, gracias a las donaciones que llegaron durante los días previos y a lo largo de la propia travesía.
El Báltico, con su combinación de bajas temperaturas, corrientes, tráfico marítimo y climatología cambiante, es una de las masas de agua más difíciles del mundo para este tipo de intentos.
Con esta proeza, Kubkowski se sumó al mapa de nadadores extremos que fueron abriendo rutas imposibles en distintos océanos y quedó registrado como el primer ser humano en unir a nado Suecia y Polonia. Una hazaña que, además de convertirlo en pionero, encontró un final feliz en tierra polaca, con la costa como testigo.