En la efeméride del 5 de agosto repasamos cómo nació el mote de "Los Cinco Grandes" en 1937. Pero la rivalidad entre Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo no se agota en los títulos ni en los clásicos: también se escribió con nombres propios, con duelos entre jugadores que marcaron época y que hoy siguen siendo tema de charla de café.
Si los cinco clubes se disputan la gloria colectiva desde 1937 (y desde mucho antes en el amateurismo), hay duelos individuales que atravesaron generaciones enteras. En los años 30, Arsenio Erico, el artillero paraguayo de Independiente, se cruzaba gol a gol con Bernabé Ferreyra, el "Mortero" de River: eran dos estilos opuestos -la definición fina de uno contra el remate feroz del otro-, pero aun así hoy siguen entre los máximos goleadores históricos del fútbol argentino.
El goleador de Independiente terminó su carrera con la escalofriante cifra de 295 goles, que durante décadas lo mantuvo en la cima de las estadísticas hasta que revisiones de algunos historiadores determinaron que Ángel Labruna también había llegado a la misma cantidad décadas después. Por su parte, Ferreyra convirtió un total de 206 goles en 198 partidos oficiales en la Primera División de Argentina jugando tanto para el Millonario como para el Club Atlético Tigre, logrando un promedio histórico superior a un gol por encuentro. Números aparte, la rivalidad Erico-Ferreyra fue el primer fue el verdadero choque de titanes en las canchas.

Ya en los años 50 y 60, José Sanfilippo metía gritos de gol en cada clásico ante un arquero que por entonces ya era una rareza: Amadeo Carrizo, el histórico "1" de River que se animaba a salir del área y jugar con los pies como nadie en su época. En esos mismos años, Sanfilippo también peleó la cima de la tabla de goleadores con Luis Artime, la gran figura ofensiva de esa década, donde fue el romperredes de River, Independiente y hasta en la Selección Argentina.
Ese mismo Carrizo, ya entrado en los 60, tuvo otro rival de fuste en Antonio Rattín, el capitán y símbolo de carácter de Boca, en Superclásicos donde el arquero millonario se convirtió en una muralla difícil de perforar. Esos mismos años vieron a Racing meterse de lleno en la conversación de grandes rivalidades: Juan Carlos Cárdenas y Roberto Perfumo, protagonistas del Racing campeón del mundo en 1967, se cruzaron cara a cara con Rattín en Boca y con la defensa de River en repetidas ocasiones.

En esa misma época, también surgían Pepe Santoro y Omar Pastoriza -jugador antes de convertirse en un histórico entrenador del fútbol argentino- quienes se volvieron emblemas de la época de oro del Rojo, donde se enfrentaron cara a cara no sólo con los jugadores académicos sino
Ya en los 70 y 80, la posta la tomó Ricardo Bochini, el "Bocha" de Independiente, en duelos memorables con Norberto "Beto" Alonso, el enganche ídolo de River de esa misma década: dos estilos donde confluían el atrevimiento y la pegada pero también dos hinchadas que se rendían ante ellos.
En esos mismos partidos, Hugo Gatti -que pasó por River, Boca y también San Lorenzo desde el arco- se cruzó varias veces con Bochini como rival directo. Pero su gran rivalidad fue otra: contra Ubaldo "Pato" Fillol, arquero de River y opuesto en todo -el profesionalismo silencioso de uno contra el desparpajo del otro- con quien se disputó por años el título no oficial de mejor "1" del país.
Cerrando esa generación llegó la rivalidad más recordada de todas: Diego Maradona, ídolo de Boca, contra Enzo Francescoli, el "Príncipe" de River, con Jorge Burruchaga desde Independiente sumándose a esa camada dorada de los 80 y 90.
Los dos mejores jugadores de los clubes más grandes del país defendían con convicción sus camisetas dentro de la cancha, pero fuera de ella el vínculo fue de profundo respeto, admiración mutua y una gran amistad que trascendió los superclásicos entre Boca y River o los cruces entre las selecciones de Argentina y Uruguay. A tal punto que una de las imágenes más icónicas del fútbol argentino fue su eterno abrazo en noviembre de 1995, en un partido que terminó igualado en cero pero que se llevó un recuerdo para la historia.
"Nos da una lección Enzo cuando en la jugada no viene nadie de River y nadie hubiese pensado que la iba a tirar por arriba del Mono. Esa es la velocidad que le envidio" (Diego A. Maradona).
"Diego fue el jugador más grande que yo vi dentro de una cancha. Conmigo tuvo gestos increíbles. Cuando me silbaban en la Bombonera, él paró el partido y pidió respeto. Cosas así solo las hacían los grandes de verdad" (Enzo Francescoli).
Ya en los 2000, la posta pasó a Juan Román Riquelme y Marcelo Gallardo, dos enganches que se cruzaron como jugadores en pleno auge de sus carreras: Riquelme debutó en Boca en 1996 y Gallardo ya era ídolo indiscutido de River, y sus Superclásicos de esos años quedaron marcados por duelos de gambeta y pausa entre dos de los "10" más recordados del fútbol argentino.
Con el tiempo, ambos se convirtieron en referentes eternos de sus clubes también desde otros puestos: en el caso del Muñeco como entrenador del Millonario, mientras que Román es hoy el presidente del Xeneize, extendiendo esa rivalidad de jugadores a una nueva generación desde los bancos de suplentes o la dirigencia.
A diferencia de la rivalidad anterior, la de Riquelme y Gallardo estuvo marcada por una fuerte personalidad de ambos, donde la chicana era el denominador común del folclore futbolístico. Sin embargo, su inteligencia estaba con la pelota en los pies: ambos se destacaron con golazos de tiro libre, rabonas, gambetas y toda clase de lujos que los llevaron al seleccionado argentino.

En definitiva, la tinta para tantos apellidos ilustres queda demasiado corta como para enumerarlos, porque como se dijo en el comienzo, solo repasamos algunas. Lo que sí es cierto es que ya sean arqueros, defensores, mediocampistas o delanteros, todos ellos regalaron alegrías a millones de hinchas durante más de un siglo de historia, ratificando que el deporte de la pelota N.° 5 es el más popular de la Argentina y el que más sensaciones genera, para bien y para mal.