05/08/2026 - Edición Nº1275

Sociedad


Comportamiento animal

Juan Manuel Liquindoli: “La educación canina es entender las necesidades del perro”

05/08/2026 | El especialista en comportamiento animal analizó el vínculo de las mascotas en entornos urbanos, y el impacto de las rutinas en su salud mental.



En un contexto en el que las mascotas ocupan un rol central en las dinámicas familiares, el abordaje sobre su comportamiento ha cambiado de paradigma. Atrás quedaron las técnicas orientadas al dominio y la obediencia estricta. Hoy, la etología clínica y la psicología enfática apuntan al entendimiento de los estados emocionales del animal como el pilar para una convivencia armónica.

Al menos así lo explicó Juan Manuel Liquindoli, Licenciado en Psicología, Máster en Etología Clínica por la Universidad Autónoma de Barcelona y director de la escuela Filosofía Animal. Durante su visita a El Living de NewsDigitales, el especialista abordó las principales problemáticas que enfrentan los tutores en la ciudad y aclaró qué significa realmente educar a un animal.

La trampa de la obediencia

Para Liquindoli, la idea tradicional de que un perro bien educado es aquel que responde mecánicamente a mandatos de control resulta obsoleta e innecesaria para la vida cotidiana.

Educación en el sentido de obediencia, de rigor, de órdenes que cumpla, desde mi punto de vista no tiene sentido. Lo que sí es una condición sine qua non cuando tomamos la decisión de adoptar un perro es conocerlo y entenderlo, porque hay un montón de necesidades que vienen en su memoria genética de millones de años de evolución y que tienen que ser satisfechas.”

El especialista remarcó que los perros viven en un estado de semicautiverio en el ambiente urbano y dependen 100% de los seres humanos para canalizar sus conductas naturales. La falta de estímulos adecuados desencadena cuadros de estrés, problemas dermatológicos o conductas compulsivas.

Paseos y correa: entender la emoción detrás del comportamiento

Una de las consultas más frecuentes en las escuelas de educación canina tiene que ver con los perros que tiran de la correa durante las caminatas en la vía pública. Liquindoli enfatiza que enfocar el problema únicamente en la conducta visible suele llevar a errores metodológicos.

“Un perro que tironea la correa, si solamente me enfoco en el comportamiento, caigo en las técnicas de agarrar un collar, tironearle fuerte o pegarle un chistido. Pero un perro puede tironear por múltiples razones: porque tiene miedo, porque se frustra, porque se sobreexcita o porque quiere ir a pelear. Detrás de esos comportamientos hay estados emocionales y motivaciones que tenemos que entender.”

Asimismo, el director de Filosofía Animal remarcó la importancia de mantener la correa puesta durante las caminatas urbanas, no solo por cumplimiento normativo, sino para evitar situaciones imprevistas con otros transeúntes u otros animales:

“Es muy importante que en la ciudad los perros vayan con correa, primero porque es una ley y segundo por todos los imponderables que puede haber. Muchas personas dicen 'mi perro no hace nada y va suelto', pero no sabés a qué perro se está acercando, que quizás no le gusta que se le acerquen porque tiene miedo o es reactivo.”

Rutinas, duelo y singularidad

Las rutinas diarias no son un simple capricho de organización; constituyen la base de la salud mental tanto en perros como en gatos. La previsibilidad de saber cuándo van a comer, salir o jugar disminuye la ansiedad en el animal. “Cuanto más previsible es el entorno, menos sensación de incertidumbre, menos ansiedad y, ergo, más bienestar. La rutina le da al perro previsibilidad y la posibilidad de expresar comportamientos que están en su ADN", enfatizó Juan Manuel en su charla con este portal. 

Liquindoli advirtió también sobre el peligro de comparar a las mascotas con animales que el tutor haya tenido en el pasado, ya que la genética y la historia individual juegan un rol determinante en su personalidad: “La comparación es un problemón porque cada perro es un mundo. Existen distintas razas o cruzas que fuimos seleccionando por características y motivaciones, y además cada uno tiene su singularidad. Cuando la gente compara, genera expectativas que no son acordes al perro con el que convive.”

Por último, al referirse al plano emocional de los caninos, el especialista remarcó que son capaces de atravesar estados análogos a la depresión humana ante la pérdida de un compañero animal o humano del grupo, requiriendo acompañamiento, tiempo y contención para transitar esos procesos de duelo.