La muerte de Ariel José Luis Martínez volvió a poner en primer plano la vulnerabilidad de los integrantes de las fuerzas de seguridad aun cuando están fuera de servicio. El oficial mayor de la Policía de la Ciudad tenía 32 años y fue asesinado el martes por la noche en Merlo, donde había ido a buscar a su pareja a una parada de colectivos.
Martínez desarrollaba sus tareas en la Comisaría Vecinal 15 A, con jurisdicción en el barrio porteño de Chacarita. Quienes compartían funciones con él lo despidieron con mensajes de dolor y destacaron su compromiso con la fuerza tras conocerse la noticia de su asesinato.
El efectivo había aprovechado su franco para trasladarse hasta la localidad de Libertad, en el oeste del conurbano bonaerense. Su intención era encontrarse con su pareja, pero nunca llegó a hacerlo: fue interceptado por dos delincuentes que se movilizaban en una motocicleta en las inmediaciones de la parada donde la esperaba.

De acuerdo con la reconstrucción realizada por los investigadores, el policía advirtió el intento de asalto, dio la voz de alto y se produjo un enfrentamiento armado. Durante el intercambio de disparos recibió un balazo en el pecho que le provocó heridas mortales.
El ataque ocurrió en la esquina de Helvecia y la Ruta Provincial 21, cerca de la cancha de Ferrocarril Midland. Personal policial y una ambulancia del SAME acudieron al lugar, aunque los médicos solo pudieron confirmar el fallecimiento del efectivo.
Uno de los aspectos que ahora analizan los investigadores es que los atacantes escaparon sin llevarse la motocicleta de Martínez, por lo que la fiscalía busca determinar con precisión cómo se desarrolló la secuencia y cuál fue la mecánica del enfrentamiento.
La causa quedó a cargo de la fiscalía de turno del Departamento Judicial Morón, que trabaja con la Policía Bonaerense en el análisis de cámaras de seguridad y otros elementos de prueba para identificar a los responsables, quienes continúan prófugos.