07/08/2026 - Edición Nº1277

Política

Ley de Tierras

"Orgulloso": Benegas Lynch rompió el silencio por la polémica de Glocal Terra

06/08/2026 | "Esto es parte de venir del sector privado y meterse en este fango de la política", aseguró. Su empresa vende tierras a clientes extranjeros.



La polémica en torno al proyecto oficial para modificar la Ley de Tierras sumó un nuevo capítulo luego de que el senador nacional Joaquín Benegas Lynch saliera a responder los cuestionamientos por su actividad en el sector privado, mientras desde Unión por la Patria avanzaron con un pedido formal para impedir que participe del tratamiento parlamentario.

Cabe destacar que este jueves se desarrollará la sesión, pero finalmente el capítulo de tierras fue dado de baja por el oficialismo al no reunir los apoyos suficientes.

En el centro de la controversia aparece la empresa Glocal Terra, cuya actividad fue utilizada por sectores de la oposición para plantear la existencia de un presunto conflicto de intereses del legislador libertario.

Como consecuencia de esas repercusiones, la senadora Juliana Di Tullio presentó una impugnación ante la Presidencia del Senado para solicitar que Benegas Lynch no intervenga en el debate.

El episodio se produce pocos días después de la intensa discusión política que rodeó la fallida reforma de la Ley de Tierras, uno de los proyectos impulsados por el Gobierno de Javier Milei y que terminó naufragando en el Congreso tras una fuerte resistencia de la oposición.

La defensa de Benegas Lynch

Frente a las críticas, Joaquín Benegas Lynch rechazó las acusaciones y defendió la compatibilidad entre su trayectoria profesional y su desempeño como senador.

“Tengo una empresa agropecuaria. No es ningún descubrimiento, es público, está en mi DDJJ. Hace más de 20 años que trabajo en el sector, soy socio fundador y mayoritario de esta empresa desde hace seis años”, explicó.

Y agregó que “la empresa se dedica a administrar campos, asesorar a dueños de campos y compradores y a valorizar campos. Nuestros clientes son argentinos y extranjeros, y hemos operado no solo en Argentina sino en otros países de la región”.

“Y estoy orgulloso no solo por la empresa y nuestro equipo que va creciendo, sino haber representado familias argentinas y extranjeras que han arriesgado su capital, invirtiendo en producción y generando cientos de puestos de trabajo en nuestro país”, sumó el libertario.

“El proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, en su capítulo de Tierras, viene a reformar la nefasta ley de tierras actual. Nuestro proyecto prohíbe de manera explícita que Estados extranjeros, sus empresas estatales y sus fondos soberanos adquieran tierra en la Argentina —incluido el control de hecho y las sociedades interpuestas—. Y, por otro lado, busca una apertura para la inversión privada, única generadora de riqueza para los argentinos”, argumentó sobre la iniciativa, antes de que cayera.

Así, “se cierra la puerta que había que cerrar, la de los Estados extranjeros, y se abre la que nunca debió cerrarse, la del argentino que quiere vender su campo y elegir a quién”.

Uruguay, Australia o Estados Unidos no fijan cupos por nacionalidad para el privado. Tienen registro. Y el Estado se ocupa de lo que hay que ocuparse: de que se cumpla la ley y de que no entren Estados extranjeros. Es exactamente el modelo de este proyecto”, señaló em otro pasaje de su tuit.

El contexto de la discusión por la Ley de Tierras

La controversia no puede entenderse sin el intenso debate que atravesó en las últimas semanas la reforma de la Ley de Tierras.

El Gobierno intentó flexibilizar las restricciones para la adquisición de inmuebles rurales por parte de extranjeros, argumentando que las limitaciones vigentes desalientan inversiones y restringen el derecho de propiedad.

La oposición, en cambio, logró instalar con fuerza el concepto de "extranjerización de la tierra", vinculando la iniciativa con una presunta pérdida de soberanía nacional. Ese planteo terminó convirtiéndose en uno de los ejes más efectivos de la discusión política y parlamentaria.

Finalmente, el proyecto no prosperó, aunque el debate dejó expuestas diferencias profundas sobre el rol del Estado, la inversión extranjera y la protección de los recursos estratégicos.

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