Al 6 de agosto de 2026, el gobierno de Claudia Sheinbaum seguía a la espera de la decisión estadounidense sobre la investigación por capacidad excedente abierta bajo la Sección 301. Mientras el expediente permanece sin una resolución final publicada, alrededor del 85% de las exportaciones mexicanas al mercado de Estados Unidos que cumplen las reglas del T-MEC conserva el acceso sin arancel. La protección depende de las reglas de origen y de las condiciones preferenciales del acuerdo norteamericano. La definición pendiente podría modificar el tratamiento de productos industriales concretos, pero no supone la eliminación automática del arancel cero para todo el comercio mexicano.
El arancel del 10% anunciado el 23 de julio pertenece a otra investigación de la Sección 301, centrada en las prohibiciones contra bienes producidos mediante trabajo forzado. Para México, esa medida sustituyó un gravamen temporal del mismo nivel aplicado bajo la Sección 122 y mantuvo la exención para las mercancías que reúnen las condiciones del T-MEC. El nuevo régimen también convive con medidas sectoriales independientes aplicadas a determinadas cadenas industriales. Presentarlo como el resultado del expediente por capacidad excedente mezclaría dos procesos con fundamentos, fechas y posibles consecuencias diferentes.
La investigación por capacidad excedente comenzó el 11 de marzo de 2026 e incluyó a México junto con otras quince economías manufactureras. El procedimiento avanzó con comentarios públicos y cuatro jornadas de audiencias celebradas entre el 5 y el 8 de mayo, pero la ficha oficial continuaba mostrando esas etapas sin incorporar una determinación definitiva al 6 de agosto. El expediente analiza posibles desequilibrios productivos, intervención estatal y efectos sobre el comercio estadounidense. México aguardaba una decisión administrativa, no la entrada en vigor de un arancel nuevo que ya hubiera sido aprobado.
El 85% constituye la principal defensa comercial mexicana, aunque el 15% restante no forma un bloque sujeto a una única tasa. Las mercancías que quedan fuera del tratamiento preferencial pueden enfrentar aranceles distintos según su clasificación, origen, sector y posibles exenciones. La investigación pendiente se concentra en la capacidad industrial y en la preocupación de Washington por los déficits comerciales y la presencia de insumos procedentes de países ajenos al acuerdo. El riesgo inmediato es una recalibración sectorial y no un gravamen uniforme sobre todas las exportaciones de México.

La primera revisión conjunta del T-MEC se celebró el 1 de julio de 2026 y terminó sin la renovación del tratado en su forma actual. El acuerdo continúa vigente mientras los tres gobiernos negocian sus diferencias, con discusiones sobre reglas de origen automotrices, acero, aluminio, seguridad económica, agricultura, condiciones laborales y pagos electrónicos. La tercera ronda bilateral se desarrolló del 21 al 23 de julio en Ciudad de México, y la cuarta está prevista para septiembre en Washington. La decisión de la Sección 301 se cruza con una revisión comercial que ya está en marcha y no con un procedimiento aplazado hasta 2027.

México llega a esa etapa con la ventaja estructural de mantener sin arancel la mayor parte de sus exportaciones y de participar en cadenas productivas profundamente integradas. Esa posición dependerá de controles de origen más estrictos, mayor contenido regional, cumplimiento laboral y límites a los insumos procedentes de economías externas al bloque. El 85% representa una fotografía del tratamiento comercial actual y no una garantía permanente frente a futuras decisiones. La cuestión central será cómo Washington combina la decisión pendiente y la revisión del T-MEC para redefinir condiciones sin desmontar la integración norteamericana.