08/08/2026 - Edición Nº1278

Economía

Empleo en crisis

Trabajó 31 años en Granja Tres Arroyos, le faltan cuatro para jubilarse y hace changas

07/08/2026 | El cierre de la planta La China lo dejó sin trabajo. Hoy hace reparaciones en casas mientras espera cobrar lo que le deben.



Durante más de tres décadas, Walter Bárbara entró todos los días a trabajar a la planta La China de Granja Tres Arroyos, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

Pensaba terminar allí su vida laboral y jubilarse dentro de cuatro años. Pero el cierre de la fábrica cambió todos sus planes. Hoy recorre casas haciendo reparaciones y trabajos de carpintería para poder llegar a fin de mes, mientras espera cobrar los salarios que la empresa todavía le adeuda.

"La situación viene mal hace un montón de tiempo y estamos todos prácticamente en la calle", cuenta en diálogo con News Digitales.


La planta "La China", de Granjas Tres Arroyos, cerró sus puertas en mayo

"Pensé que me iba a jubilar acá"

Walter trabajó 31 años en la mayor empresa avícola del país. Recuerda que el conflicto comenzó a fines de 2024, cuando, según relata, el Gobierno dejó de otorgarle subsidios a la compañía y empezaron los problemas financieros.

"Primero nos sacaron un 9% del sueldo y parte del presentismo. Hicimos manifestaciones porque no estábamos de acuerdo. Después empezaron a pagarnos el sueldo en cuotas", recuerda.

Con el paso de los meses, la situación empeoró."Nos pagaban en cinco cuotas y después nos dijeron que iban a ser diez. Es prácticamente lo mismo que cobrar por día", afirma.

La incertidumbre se hizo cada vez mayor hasta que la empresa decidió cerrar la planta. Desde entonces, los trabajadores siguen esperando cobrar lo que les corresponde.

"A cuatro años de jubilarme no sé en qué va a terminar todo esto. Yo esperaba jubilarme acá. Hoy solo espero, por lo menos, cobrar", dice.

De operario a hacer changas

Sin ingresos fijos, Walter tuvo que reinventarse.

"Hago trabajos de carpintería y reparaciones en casas de familia. Si se rompe algo, voy y trato de arreglarlo. Es la forma que encontré para sobrevivir".

Reconoce que, al menos, tiene una ventaja respecto de muchos de sus compañeros. "Yo tengo mi casa y no pago alquiler. Pero hay compañeros que se separaron de sus mujeres para que cada uno volviera a vivir con sus padres porque ya no podían afrontar los gastos".

Y resume el sentimiento que atraviesa a buena parte de los trabajadores.

"Estamos solos, haciendo lo que podemos para sobrevivir. Parece que se olvidaron de nosotros."


Walter Bárbara esperaba jubilarse en Granja Tres Arroyos. Hoy recorre casas haciendo trabajos de carpintería y reparaciones.

Un pueblo que también siente el cierre

El impacto del cierre excede a los trabajadores de la planta. Solo en La China quedaron afectados 950 empleados directos, además de camioneros, productores avícolas, proveedores y comercios que dependían de la actividad de la empresa.

"El barrio se revolucionó. Cuando casi mil familias dejan de consumir, todos los negocios lo sienten", explica.

Según cuenta, la ayuda que recibieron desde la provincia resultó insuficiente. "Nos dieron la tarifa social de la luz, aunque igual tenemos que pagar el 30%, y algunos bolsones de comida. Pero no alcanza".

También cuestiona la falta de respuestas desde el Gobierno nacional. "Cuando dicen que la economía mejora, a nosotros nos dejaron afuera. En dos años nos quedamos sin trabajo. Es muy triste".

Una crisis que se extiende

El cierre de la planta La China no es un caso aislado. Granja Tres Arroyos atraviesa una profunda crisis que también afecta a otras unidades productivas del grupo.

La planta Pinazo, en Pilar, suspendió durante agosto a todo su personal; Wade II (CEISA), en Esteban Echeverría, enfrenta conflictos por demoras salariales y bloqueos; mientras que Wade I, en Ezeiza, opera con una fuerte reducción de actividad.

En Córdoba, la empresa extendió por otros 15 días el cierre de la planta Avex, en Río Cuarto, dejando paralizados a 350 trabajadores.

En paralelo, la compañía negocia una reestructuración de una deuda cercana a USD 350 millones, que contempla quitas a acreedores, nuevos plazos de pago y la venta de activos.

La empresa, que llegó a emplear a cerca de 7.000 trabajadores y procesar unas 760.000 aves por día, hoy opera con una estructura mucho menor y una producción que llegó a caer a alrededor de 200.000 pollos diarios.

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