La inflación de la Ciudad de Buenos Aires volvió a acelerarse en julio y sorprendió al mercado.
El Índice de Precios al Consumidor porteño (IPCBA) registró un aumento del 2,9%, un punto porcentual por encima del 1,9% que había marcado la inflación nacional de junio y también por encima del 1,8% que la propia Ciudad había registrado el mes pasado.
Con este resultado, la inflación acumuló 19,4% en los primeros siete meses del año, mientras que la variación interanual se ubicó en 33,2%.
El dato vuelve a abrir el interrogante de cara al próximo jueves 14 de agosto, cuando el INDEC difundirá el IPC nacional correspondiente a julio.

La principal explicación del salto del índice porteño estuvo en los servicios, que aumentaron 3,8% durante julio, muy por encima de los bienes, que subieron 1,4%.
Entre los rubros con mayores incrementos se destacaron:
En contraste, Prendas de vestir y calzado fue el único capítulo que registró una baja mensual, con una caída de 1,6%.

Otro de los factores que explican la aceleración fueron los precios estacionales, que treparon 10,9% en julio.
La Ciudad atribuyó ese comportamiento principalmente al aumento de las tarifas de alojamiento por las vacaciones de invierno, los paquetes turísticos, los pasajes aéreos y el fuerte incremento de las verduras.
Por su parte, los precios regulados aumentaron 3%, impulsados por los ajustes en las cuotas de los colegios privados, la electricidad y la medicina prepaga.
Si bien el índice porteño suele ser una referencia temprana para anticipar la inflación nacional, ambos indicadores tienen diferencias metodológicas importantes.
La principal es que la canasta de consumo de la Ciudad otorga un peso mucho mayor a los servicios, rubro que en julio volvió a liderar los aumentos. A nivel nacional, en cambio, los bienes tienen una participación relativamente mayor dentro del índice.
Esa diferencia cobra especial relevancia en un mes donde justamente los servicios volvieron a acelerar.
Además, el Gobierno decidió postergar la actualización de la canasta nacional con base en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/2018, que incrementaba el peso de los servicios en el IPC. Por eso, aun con un dato elevado en CABA, el índice nacional podría mostrar una variación más moderada.
Las consultoras privadas, de hecho, mantienen sus proyecciones para julio en un rango de entre 1,9% y 2,1%, en línea con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que prevé un IPC cercano al 2%.
Con ese contexto, el foco ahora estará puesto en el dato que difundirá el INDEC el próximo jueves 14 de agosto a las 16, cuando se conocerá si la inflación nacional logró mantenerse cerca del 2% o si el repunte observado en la Ciudad terminó trasladándose al resto del país.