Las reservas del Banco Central volvieron a quedar en el centro de la discusión sobre la política económica del gobierno de Javier Milei. Después de superar los USD 50.000 millones, el stock bruto cayó USD 1.224 millones en una sola jornada y cerró en USD 48.835 millones, un movimiento explicado principalmente por un pago al Fondo Monetario Internacional (FMI), pero que reabrió el debate sobre la composición de las reservas y la estrategia oficial para sostener la estabilidad cambiaria.
El Gobierno afrontó este jueves un vencimiento con el FMI por USD 852 millones. Al mismo tiempo, la valuación de los activos que integran las reservas también tuvo un efecto negativo sobre el resultado diario, mientras el Banco Central consiguió comprar USD 41 millones en el mercado oficial.
Más allá de la fotografía de una jornada, economistas consultados por NewsDigitales pusieron el foco sobre una cuestión más amplia: qué hay detrás del nivel actual de reservas y hasta qué punto la estabilidad del dólar depende de la capacidad del Gobierno para continuar acumulando divisas y afrontar sus compromisos externos.
Fabián Medina, docente de la UBA y especialista en economía, advirtió en sus redes sobre la magnitud de la caída y vinculó la evolución de las reservas con la necesidad oficial de contar con herramientas para intervenir ante eventuales tensiones cambiarias.
Según su análisis, una vez descontado el pago al Fondo y otros factores que incidieron sobre la valuación de los activos, el movimiento igualmente dejó una reducción significativa de las reservas más allá del vencimiento con el organismo internacional.
Para Medina, se trata de un dato que debe observarse pensando en la capacidad futura del Gobierno para contener eventuales presiones sobre el dólar.
ayer hubo caída de reservas por -1214 millones, pago al FMI por 852 millones y 14 por baja de cotización de las 11 tn de oro (que no dicen donde esta). o sea, cayeron 348 millones en el día. fuerte caída para contener el billete en el futurohttps://t.co/SbjRc7GVYz
— Fabián MEDINA (@fabian700) August 7, 2026
Guillermo Hang, economista integrante de Suramericana Visión y exsecretario de Comercio Interior de la Nación, también puso el foco sobre la relación entre las reservas y la política cambiaria.
“El Gobierno continúa realizando operaciones financieras con el Tesoro y el Banco Central para mantener la cotización del dólar y dar certezas sobre el pago de deuda en 2027”, sostuvo.
En ese esquema, consideró que evitar un salto cambiario ocupa un lugar central dentro de la estrategia oficial debido a su impacto sobre los precios. “Que no suba el dólar es fundamental para que no repunte la inflación”, explicó Hang.
La estabilidad cambiaria se convierte así en una pieza política además de económica para la administración de Milei. Después de colocar la desaceleración de la inflación entre sus principales activos de gestión, un movimiento brusco del tipo de cambio podría trasladarse a precios y poner presión sobre uno de los indicadores que el Gobierno exhibe como resultado de su programa.
Hang reconoció que el nivel bruto de reservas cercano a los US$50.000 millones representa un volumen importante, aunque planteó reparos sobre la forma en que se produjo parte de esa acumulación.
“Hay que recordar que buena parte de la acumulación de reservas se hizo con deuda con el FMI, deuda que tomaron las provincias y las grandes empresas del país”, señaló.
El economista encontró en ese mecanismo similitudes con lo ocurrido durante la gestión de Mauricio Macri, aunque aclaró que actualmente se produce “a menor escala”.
El interrogante aparece hacia adelante. En un escenario internacional más inestable, explicó Hang, la renovación de esos compromisos "puede complicarse" dependiendo de las condiciones financieras disponibles.

Dentro de ese escenario, Hang identificó un elemento que diferencia la situación actual de otros períodos de acumulación de reservas mediante ingreso de capitales y endeudamiento: el crecimiento del sector energético.
El superávit energético y particularmente el desarrollo de Vaca Muerta aportaron durante 2026 una fuente genuina de divisas que modifica parte de la ecuación externa argentina.
“Vaca Muerta ha sido una fuente de acumulación de reservas en 2026 y representa un cambio estructural para la economía argentina”, destacó.
Ese factor permite introducir un contrapunto frente a las advertencias sobre el endeudamiento. La mayor producción y exportación de energía genera dólares comerciales que no dependen directamente del acceso al crédito y que pueden convertirse en una fuente sostenida de divisas.
Sin embargo, Hang planteó que el desafío excede la acumulación de reservas. “El desafío a futuro será encadenar actividades y empleo a partir del gas y petróleo y no usar a Vaca Muerta únicamente como fuente de divisas”, afirmó.

La caída de este jueves no implica que el Banco Central haya dejado de comprar dólares. La autoridad monetaria adquirió USD 41 millones durante la rueda y acumula siete jornadas consecutivas con saldo comprador.
En agosto, las compras alcanzaron USD 95 millones, mientras que desde el comienzo de 2026 suman USD 13.422 millones. El problema aparece cuando esos ingresos deben convivir con vencimientos externos de una magnitud considerable.
El pago de USD 852 millones al FMI volvió a mostrar esa tensión: el Central puede acumular divisas en el mercado, pero simultáneamente el Gobierno necesita utilizar parte de ellas para cumplir con sus compromisos financieros.
Por eso, detrás de los USD 48.835 millones de reservas brutas aparece una discusión que excede la cifra diaria. La capacidad para generar dólares comerciales, el peso del endeudamiento, los futuros vencimientos y la estabilidad cambiaria forman parte de una misma ecuación.
Para el Gobierno, sostenerla resulta especialmente relevante porque el dólar y la inflación son dos variables estrechamente ligadas a la percepción sobre el rumbo económico. Para los economistas consultados, en cambio, el interrogante no pasa únicamente por cuánto dinero muestra hoy el Banco Central, sino por el origen de esas divisas y la capacidad de mantenerlas cuando llegue el momento de afrontar nuevos compromisos.