07/08/2026 - Edición Nº1277

Internacionales

Crisis hídrica

Danubio en mínimos: Europa apaga monumentos para salvar centrales nucleares

07/08/2026 | Hungría y Rumania redujeron iluminación, limitaron reactores e improvisan barreras ante caudales récord.



El Parlamento de Budapest, el Castillo de Buda y el histórico Puente de las Cadenas dejaron de iluminarse durante la noche. La postal oscura de la capital húngara no responde a una ceremonia ni a una campaña simbólica: el país necesita ahorrar electricidad porque el bajo nivel del Danubio puso contra las cuerdas a su única central nuclear.

La combinación de temperaturas extremas, escasas lluvias y una demanda energética creciente transformó al gran río europeo en el centro de una emergencia que ya alcanza a varios países. Sin suficiente agua para refrigerar los reactores, las centrales deben reducir su producción o detenerse por seguridad.

Budapest quedó a oscuras

Hungría apagó la iluminación decorativa y no esencial de todas las instituciones estatales. La decisión incluyó algunos de sus edificios más reconocidos y llegó después de que los niveles récord del Danubio obligaran a reducir drásticamente la actividad de la central nuclear de Paks.

La planta cuenta con cuatro unidades que comenzaron a operar entre 1982 y 1987. Produce cerca de la mitad de la electricidad generada dentro del país y cubre aproximadamente un tercio de la demanda nacional, por lo que cualquier limitación tiene consecuencias inmediatas sobre la red.

La energía nuclear no consume el agua como combustible, pero necesita grandes cantidades para enfriar sus sistemas y condensar el vapor que mueve las turbinas. Cuando el caudal disminuye o la temperatura del río es demasiado elevada, la refrigeración pierde eficacia y aumenta el riesgo de superar los límites ambientales y operativos.


Las costas rocosas que emergen en Budapest muestran la magnitud de una sequía que compromete el transporte, la generación energética y el abastecimiento regional.

Barcazas cargadas con rocas

Rumania prepara una respuesta todavía más llamativa. Las autoridades planean hundir cuatro barcazas llenas de piedras en el Danubio para formar una barrera y desviar agua hacia el único reactor que permanece en funcionamiento en la central de Cernavoda.

La maniobra busca ganar algunos días de operación mientras continúa la sequía. En paralelo, Bucarest redujo en un tercio la intensidad del alumbrado público y apagó durante la noche las luces de museos y edificios emblemáticos. La escasez también golpea a Moldavia, donde las temperaturas superaron los 38 grados y el Gobierno pidió disminuir el consumo para evitar cortes rotativos. Los países vecinos tienen menos capacidad para exportar energía porque enfrentan sus propios problemas de abastecimiento.

El Rin también pierde profundidad

La situación no termina en el Danubio. En Alemania, el bajo nivel del Rin obliga a muchos barcos a navegar con una parte de su capacidad habitual para evitar quedar encallados. Transportar granos, minerales, carbón y combustibles requiere así más viajes, más embarcaciones y mayores costos.


El descenso del caudal alrededor de Cernavoda obligó a buscar medidas extraordinarias para mantener el ingreso de agua hacia sus instalaciones.

Cuando el transporte fluvial se encarece, el impacto puede trasladarse a fábricas, estaciones de servicio y consumidores. Los grandes ríos europeos funcionan como auténticas autopistas comerciales, pero también abastecen industrias, ciudades y sistemas energéticos.

Europa ya sufrió una advertencia similar durante la ola de calor de 2003, cuando las altas temperaturas provocaron caídas históricas en la generación nuclear. Más de dos décadas después, la vulnerabilidad vuelve a quedar expuesta con mayor intensidad.

El continente se calentó alrededor de 2,5 grados respecto del período preindustrial y, durante los últimos 30 años, su temperatura aumentó a un ritmo superior al doble del promedio mundial. Por eso, el apagado de monumentos no es solo una medida de ahorro: es la imagen visible de una infraestructura diseñada para un clima que está cambiando más rápido de lo previsto.