El 7 de agosto de 2013, todos los partidos políticos argentinos suspendieron sus actos de cierre de campaña el mismo día. Faltaban cuatro días para las elecciones primarias y la razón fue la explosión del edificio de Salta 2141, en Rosario, ocurrida la mañana anterior.
Ese miércoles, el gobierno de Cristina Kirchner declaró dos días de duelo nacional. Lo anunció el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, desde la Casa Rosada. El duelo nacional es una decisión formal del Estado: durante ese período, la bandera se iza a media asta en todos los edificios públicos.
Se cumplen 13 años de aquella jornada. La explosión dejó 22 muertos, 62 heridos y más de 230 viviendas afectadas.
El primer anuncio llegó del oficialismo. Daniel Filmus, Juan Cabandié, Martín Insaurralde y Juliana Di Tullio dieron una conferencia improvisada en la Casa Néstor Kirchner. Estaba citada para las 14.30, empezó antes de hora y no aceptaron preguntas.
"Se resolvió suspender los actos de cierre de campaña", dijo Insaurralde.
Con esa frase se cayeron dos actos: el que el propio Insaurralde iba a encabezar esa tarde a las 19 en Lomas de Zamora y el cierre nacional del Frente para la Victoria, previsto para el mediodía en el Teatro Coliseo con candidatos de todo el país.
Después se sumaron todos los demás.
Roy Cortina, jefe de campaña de Coalición Sur, lo explicó así: "Consideramos que no es momento de actos ni celebraciones, sino de acompañar en el dolor a las víctimas y sus familias".
El cierre de campaña es el último acto grande antes de una elección. Sirve para juntar militantes, mostrar fuerza y ocupar los noticieros del fin de semana previo a la votación.
En 2013 tenía un peso especial. Eran las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, conocidas como PASO: una elección en la que vota todo el padrón y que funciona como termómetro para los comicios de octubre.
En cuestión de horas, ese último empujón desapareció para todos por igual.
Nadie lo planteó en serio. El entonces ministro de Defensa, Agustín Rossi, que es rosarino, lo dijo abiertamente por TN.
"Va a ser una votación triste, sobre todo en Rosario, pero también en todo el país", sostuvo. Y aclaró: "No me parece que se tengan que suspender las elecciones, eso es algo más complejo".
La Presidenta llegó esa mañana de Nueva York, donde había presidido una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Subió al helicóptero presidencial a las 13.54 y aterrizó en Rosario minutos después de las 14.
Entró a la zona en un camión de Gendarmería junto a Sergio Berni. Caminó unos pocos metros hasta el vallado y volvió a subir al vehículo.
Al salir por bulevar Oroño se cruzó con los familiares de los desaparecidos, que esperaban noticias frente al supermercado usado como centro de operaciones. Algunos la despidieron con insultos. Otros, con aplausos.
Esa noche escribió en Twitter: "Acabo de llegar de Rosario. Labor de los rescatistas impresionante".
Rossi la defendió: "Ella misma tomó la decisión de venir a Rosario. Es muy importante que la Presidenta esté presente en el lugar de la catástrofe".
"Se conmovió mucho con el caso de una mujer embarazada de 5 meses, que sufrió traumatismos muy fuertes (uno de ellos en la cabeza), pero pudo continuar con la gestación", dijo Roberto Villavicencio, director del Sanatorio Parque.
El domingo 11 de agosto se votó igual. Y el resultado en la provincia de Buenos Aires reordenó la política argentina.
Sergio Massa, con el Frente Renovador, sacó 35,05%. Martín Insaurralde, el candidato de Cristina Kirchner, quedó en 29,65%. Cinco puntos y medio de diferencia en el distrito donde vive más de un tercio del padrón nacional.
El Frente para la Victoria fue igualmente la fuerza más votada a nivel nacional, pero perdió los distritos que importaban.
En octubre la brecha se ensanchó: Massa llegó al 43% y Insaurralde bajó al 32%. Massa metió 16 diputados y ganó en todas las secciones electorales.
Esa derrota bonaerense marcó el final del ciclo de expansión kirchnerista y abrió la carrera presidencial de 2015.
La explosión fue a las 9.38 del martes 6 de agosto de 2013, en Salta 2141, entre bulevar Oroño y Balcarce. La causa fue una fuga de gas.
Todo había empezado trece días antes. El 24 de julio, una vecina llamó a Litoral Gas porque se le apagaba el calefón. El problema real era la falta de presión en el servicio y no se detectó.
El 6 de agosto, el gasista Carlos García manipuló el gabinete de gas. La fuga duró unos 12 minutos hasta que encontró una chispa.
La detonación destruyó el cuerpo central del complejo y rompió vidrios a varias cuadras.
Once personas fueron a juicio en 2019. Diez resultaron absueltas.
Entre los absueltos hubo reclamistas de Litoral Gas, el jefe de mantenimiento de redes, la gerenta técnica de la empresa y los responsables de la administración del edificio.
El único condenado fue el gasista Carlos García: cuatro años de prisión por estrago culposo. Según la acusación, no cortó el gas ni la luz antes de trabajar, no cerró la puerta del edificio y no avisó a los vecinos cuando empezó el escape.
La jueza Marcela Canavesio dijo al leer la sentencia: "Se ha configurado la mayor catástrofe de la historia de la ciudad".
La Cámara Penal confirmó el fallo en 2020. La Corte Suprema de Santa Fe rechazó la queja de la familia de Débora Gianángelo, una de las víctimas y única querellante. El caso llegó después a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Desde 2024 funciona allí el memorial "Salta 2141. Espacio Cultural y Educativo de la Memoria y la Música".
El 6 de agosto de este año, a las 9.15, se hizo el acto por los 13 años. Estuvieron el gobernador Maximiliano Pullaro, el intendente Pablo Javkin y familiares de las víctimas.
TM