El peso colombiano acumuló cerca de 19% de rendimiento en 2026 hasta el 6 de agosto y encabezó el desempeño de las monedas emergentes. La medición refleja el resultado financiero de mantener exposición a activos en pesos y no equivale únicamente a una apreciación de 19% en el mercado contado. El avance se sostuvo con una tasa de política elevada y demanda por instrumentos locales, mientras el Banco de la República mantuvo el interés de referencia en 12% el 31 de julio. La autoridad respondió además con un plan preventivo de compra de reservas por hasta USD 4.000 millones. La novedad combina liderazgo cambiario y rentabilidad, pero también muestra la dificultad de moderar flujos atraídos por un diferencial de tasas amplio.
La rueda del 6 de agosto mostró que la demanda por activos colombianos seguía activa después del retroceso registrado al inicio de la semana. El peso avanzó 0,3% ese jueves y acumuló una recuperación de 2,1% en tres jornadas, luego de caer 2,4% el lunes. El carry trade consiste en financiarse en una moneda de menor costo para invertir en otra que ofrece una tasa superior, aunque el resultado final también depende de la variación cambiaria, los costos y el momento de salida. La cobertura de News Digitales sobre la evolución reciente del dólar en Colombia aporta el antecedente regional. El rendimiento de 2026 amplía ese cuadro, pero no permite proyectar una ganancia lineal hacia fin de año.
El mecanismo colombiano combina una tasa de política monetaria de 12% con subastas mensuales de opciones para adquirir divisas. El programa de acumulación de reservas permite que los tenedores vendan dólares al banco central mediante opciones put, pero solo cuando la tasa representativa del mercado queda por debajo de su promedio móvil de los veinte días hábiles anteriores. La primera subasta se realizó el 3 de agosto con un cupo de hasta USD 400 millones y las opciones adjudicadas pueden ejercerse entre el 4 y el 31 de agosto. La condición evita una compra automática a cualquier precio y busca sumar hasta USD 4.000 millones sin abandonar la coherencia entre la liquidez de corto plazo y la tasa oficial.
Una tasa nominal más alta en Brasil no garantiza un carry superior al que ofreció Colombia. El Banco Central do Brasil redujo la Selic en 0,25 puntos porcentuales hasta 14% el 5 de agosto, un nivel mayor que el colombiano, pero la rentabilidad total también incorpora la trayectoria de cada moneda. La apreciación del peso dio ventaja a las posiciones colombianas, mientras una moneda fuerte abarata importaciones y obligaciones en dólares, pero reduce los pesos recibidos por exportadores y hogares que convierten ingresos externos. El liderazgo frente al real describe el resultado acumulado hasta una fecha concreta y no demuestra que los capitales hayan cambiado de destino de manera permanente.
La referencia argentina exige separar una tasa nominal en pesos del rendimiento efectivo medido en dólares. El REM de julio proyectó una TAMAR de 22,4% nominal anual para agosto y de 22,2% para diciembre; esa tasa refleja el costo de depósitos mayoristas y no una ganancia asegurada para cualquier inversor. El mismo relevamiento ubicó el tipo de cambio promedio en $1.512 por dólar para agosto y en $1.652 para diciembre. Para comparar una estrategia local con la colombiana deben igualarse plazo, instrumento, liquidez, costos y variación cambiaria. Una tasa argentina superior en términos nominales no alcanza por sí sola para reproducir el rendimiento de Colombia, porque el resultado depende de cuánto se mueva el dólar durante la inversión.

El próximo punto de control será la ejecución de las opciones colombianas durante agosto y la reunión ordinaria del 31 de agosto. El mercado observará cuánto logra comprar el banco central, si la tasa representativa habilita nuevos ejercicios y si la inflación mantiene la política monetaria en terreno restrictivo. Brasil ofrecerá otra referencia con el ritmo de futuros recortes de la Selic, mientras Argentina permitirá contrastar las cifras efectivas de tasa y dólar con las proyecciones del REM. Colombia conserva una ventaja amplia al 6 de agosto, pero una baja de tasas, una mayor compra de reservas o un cambio global hacia activos seguros podría reducirla con rapidez. La experiencia regional muestra que el carry puede sostener una moneda durante meses, aunque su reversión también concentra movimientos en plazos breves.